
El gobierno italiano ha establecido reglas más estrictas para las organizaciones de ayuda que ayudan a los navegantes en el Mediterráneo. Por ejemplo, deben navegar inmediatamente hasta el puerto sin realizar ninguna otra acción de rescate.
Los capitanes de barcos de rescate que no cumplan con las nuevas reglas pueden esperar una multa de hasta 50,000 euros. Sus barcos también se pueden encadenar.
Y las personas a bordo deben decir si quieren solicitar asilo y en qué país de la UE quieren hacerlo, ha decidido el gobierno italiano. El primer ministro italiano, Giorgia Meloni, quiere que las organizaciones de ayuda se ajusten al derecho internacional.
Las organizaciones de ayuda están disgustadas con las nuevas reglas. “El nuevo decreto es una orden de ahogamiento”, dijo Oliver Kulikowski de Sea-Watch, una organización activa en el Mediterráneo. Según él, las reglas entran en conflicto con el deber de rescatar a las personas necesitadas.
Médicos Sin Fronteras también criticó las nuevas reglas. La organización teme que aumente el número de ahogados.


