
La Administración Nacional de Prensa y Publicaciones de China ha autorizado 45 videojuegos extranjeros para su lanzamiento en el país. Hacía 18 meses que no pasaba. El evento es la última señal de relajación dada por Beijing.
La ola de represión que azotó al sector tecnológico en China desde finales de 2020 golpeó duramente al sector de los videojuegos. En el Reino Medio es obligatorio obtener una autorización, una licencia, para poder publicar un videojuego.
Estos últimos fueron suspendidos por las autoridades en junio de 2021 para títulos extranjeros, al mes siguiente para los desarrollados en China. También en el verano del año pasado, Pekín aprovechó para poner en marcha normas destinadas a restringir considerablemente el acceso a los videojuegos a los menores.
Siendo China el mercado más grande del mundo, las decisiones de Pekín han tenido un impacto en todo el sector. Las empresas locales como NetEase han sufrido mucho. Los malos resultados de Tencent, líder mundial en videojuegos en términos de ingresos, están en parte ligados a esta política.
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Hubo que esperar hasta abril de 2022 para que aparecieran los primeros signos alentadores. Se ha publicado una primera lista de juegos con licencia. Para Tencent fue necesario esperar más, fue en otoño cuando el gigante finalmente pudo renovar su oferta. En diciembre se autorizó la venta de 84 juegos chinos. En total, en 2022 se autorizaron 500 nuevos juegos en el Reino Medio frente a unos 1000 en tiempos normales, según cifras de la Wall Street Journal.
Obtención de licencia por títulos extranjeros, entre los cuales Pokémon Unidos de nintendo o valorante de Riot Game, se ve como la prueba final del ablandamiento de las autoridades. Esta decisión debería ser buena para los grupos chinos. Obtienen parte de sus ingresos distribuyendo juegos extranjeros en su territorio.


