
Ocho de cada diez guarderías creen que hay una “cacería de brujas” en su contra. La Agencia de Crecimiento y la Inspección de Cuidados en particular son señalados por los empleados como los principales instigadores. “Parece que todos estamos haciendo un mal trabajo”, dice el personal.
El hecho de que una de cada siete guarderías esté pensando en cerrar es todo menos una buena noticia. Por ejemplo, el sector ya está luchando contra una grave escasez de personal. La semana pasada se dio a conocer que ya se habían registrado casi 550 denuncias por falta de personal entre principios de este año y fines de noviembre. Solo en octubre y noviembre, 202 ubicaciones informaron servicio reducido. “Esto se refiere, por ejemplo, a la reducción de los horarios de apertura, pero también a la introducción de días de cierre, el cierre de grupos residenciales o, a veces, también el cierre temporal de ubicaciones”, dice Bruno Vanobbergen, administrador general interino de Growing Agency.
Además, el nivel pedagógico ha sido inadecuado en una de cada cinco iniciativas de cuidado infantil en los últimos años. Según la diputada flamenca Celia Groothedde (Groen), estos débiles resultados se deben al estándar infantil “fuerte”, que se elevó de ocho a nueve niños por supervisor (de dos supervisores).
