
El ex número 1 del mundo relata sus momentos difíciles y de depresión en un programa de entrevistas: “Cuando volví a la cancha, muchos vinieron a hablar conmigo y apoyarme”
Hubo un antes y un después en la carrera tenística de Naomi Osaka. Se trata de Roland Garros 2021, cuando se retiró del torneo tras perderse las ruedas de prensa a las que están obligados a asistir los jugadores. La exnúmero 1 del mundo justificó su elección hablando de “largos periodos de depresión sufridos por el US Open de 2018” -el primer Grand Slam ganado- y la “vulnerabilidad y ansiedad” que le provocaba hablar en público en ese momento. A partir de entonces, Osaka decidió tomarse un descanso de los focos, entre ratos fuera de los terrenos de juego y actuaciones alejadas de sus mejores versiones.
La parada
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La japonesa, que se coló hoy en el puesto 42 del ranking, rompió el silencio sobre lo ocurrido en The Late Show de Steve Colbert. “Sentí que era necesario parar, aunque en ese momento me dio un poco de vergüenza porque como atleta siempre me han enseñado que hay que ser fuerte y superar todo, lo cual fue una lección muy preciosa para mi vida”, dijo. -.Pero en un momento me pregunté: ‘¿Por qué?, no de mala manera, pero si me siento así, ¿por qué tengo que seguir así cuando puedo enfrentar la situación, resolverla y seguir mi camino? ‘”. Un periodo que le sirvió para retomar el rumbo y en el que, dijo, “aprendí mucho”.
El regreso
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Entonces, después de Roland Garros, Osaka se tomó un descanso del tenis. El primer torneo en el que volvió a competir fue en los Juegos Olímpicos de ese mismo año, cuando la cercanía de muchos compañeros la ayudó a retomar el rumbo: “Me encerré un rato en casa después de todo lo que había pasado. cancha, muchos atletas vinieron a hablarme sobre eso y me sorprendió y me honró mucho, porque esas eran personas que veía en la televisión y me sentí realmente apoyada”, explicó. Si las luces de los focos siguen siendo indigeribles para ella, la vida disfrazada, como una superestrella infiltrada en el mundo de la gente común, en cambio no le importa en absoluto: “Cuando viajo siempre uso overol, una sudadera y un gorro de lana. Creo que muchos me confunden con un chico. Me gusta mucho, porque la gente me reconoce mucho más por el nombre que por mi apariencia. Hubo un momento en que la señora en los controles me llamó diciendo ‘señor, pase adelante’. , leyó mi pasaporte y se sorprendió. Siempre me divierto mucho”.
8 de diciembre – 13:28
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