
El divorcio del United, el banquillo de Portugal que vuela sin él, el acuerdo con Al Nassr que le convertiría en el mejor pagado de la historia: en la mente de un campeón que intentó ganarle al crono. En vano
El Rey y su pueblo ya no experimentan las mismas emociones, quizás ni siquiera el mismo destino. A veces pasa: es un sentimiento que sube desde abajo, tiene una fuerza histórica. Es difícil de manifestar, después de todo es lesa majestad: pero es difícil de suprimir. Es sobre todo complejo de entender, visto desde el trono: el Rey rechaza la realidad, cuando se aleja de él, deja de superponerse a él. El desierto de Arabia es un lugar crudo, perfecto para mirarte a ti mismo como un igual, para deshacerte de algo o de alguien.


