
Konrad Gordon Gallaher se ha librado de una fuerte multa de 1.078 dólares australianos (700 euros) porque pudo demostrar ante un tribunal que su iPhone no podía ser considerado un teléfono móvil en el momento de la infracción de tráfico. El Ministro de Transporte de Queensland calificó el veredicto de “inusual”.
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