
“¡Me siento tan vacío, los he perdido, los he perdido!” Es un Hugo roto a quien llamamos por teléfono poco después de que se anuncia la muerte de su amada Nicole. “Ella era todo lo que yo quería, y ahora se ha ido. ¡Por un estúpido accidente!
Hugo estalla en sollozos, pero se recupera a los pocos segundos. “Cenamos con amigos, llegamos a casa como a las nueve y media. Yo digo que suba las escaleras primero. “No, ve tú”, respondió Nicole. No sé qué pasó exactamente entonces. Creo que cometió un error, cayó hacia atrás sobre su cabeza. Tenía una fractura de cráneo. Los médicos dijeron: “Todavía podemos operarla, pero ella no podrá moverse ni hablar”. Ella siempre decía que no quería seguir viviendo como una planta. Asique….” La voz de Hugo se detiene, comienza a llorar desconsoladamente de nuevo. “Seffens viene el enterrador, todavía tengo que arreglar todo para el funeral de nuestro Colleken. Estoy deseando que llegue. Afortunadamente, tengo a mis mejores amigos conmigo para apoyarme”.


