
El anuncio del “mini” presupuesto de la ex primera ministra británica Liz Truss después de casi tres semanas en el cargo marcó el final de su luna de miel política.
El colapso del proyecto económico de Truss, denominado “Trussonomics”, sellaría su destino y asestaría un duro golpe a la reputación de responsabilidad fiscal del Partido Conservador. Su “mini” presupuesto ideológico contenía 45.000 millones de libras esterlinas de recortes de impuestos no financiados, los mayores recortes de impuestos en 50 años.
La respuesta de los mercados no se hizo esperar. El valor de la libra esterlina se desplomó mientras los costos de endeudamiento del gobierno se dispararon, lo que amenazó la solvencia de partes de la industria de pensiones. El Banco de Inglaterra lanzó un programa de compra de bonos del gobierno de emergencia en un intento por estabilizar los mercados.
En las semanas siguientes, Truss despidió a su canciller y anuló la mayoría de los recortes de impuestos propuestos. Estos eventos extraordinarios culminaron con su salida del cargo después de solo 44 días, el cargo de primer ministro más corto en la historia británica.
Fundamentalmente, Kwarteng decidió prescindir de los pronósticos independientes de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria que son habituales antes de las declaraciones fiscales.
Tres días después, el nuevo canciller Jeremy Hunt eliminó casi todos los recortes de impuestos restantes en una ruptura del protocolo, que se comunicó en un comunicado antes de que abrieran los mercados de Londres.
Datos y gráficos por steve bernardo


