
Por Anne Losensky
¡Cadena perpetua y luego prisión preventiva para el llamado misógino de Berlín!
Un espectador satisfecho dice después: “¡Un Hannibal Lecter menos!”
► LA MUERTE DE SANGRE: La víspera de Halloween de 2012. Langenscheidtstrasse (Schoeneberg), entresuelo. Un hombre mutila a una mujer. Enciérrala atada para que muera. Banafsheh K. (36) lucha por su vida, su hija (10) está atada en la casa de al lado. Ella llega a la ventana. Un ciclista alerta a la policía. Hoy la madre (después de varias cirugías plásticas) vive en Canadá.
► LA MUJER ODIO: El técnico informático Omid R. (55) afirma haber estudiado física nuclear. Previamente condenado por violación e intento de asesinato de esposa. El berlinés lo echó en ese momento.
Su venganza: horas de martirio, partes del cuerpo amputadas. Después de eso se sentó. En 2021 fue entregado.
Ahora afirma: “Ya no soy la persona que era entonces. Será libre por el resto de su vida”.
► EL JUICIO: “Eso fue feminicidio”, dice el juez Bernd Miczajka. El castigo: cadena perpetua (intento de asesinato en dos casos), especial gravedad de la culpa (la libertad condicional se verifica después de 15 años de prisión como mínimo), prisión preventiva (debe permanecer tras las rejas después de eso).
Era un “narcisista maligno”, según el juez: malicioso, peligroso, de tendencias sádicas: “Decidió vengarse de la mujer con una intensa violación y amputación de partes del cuerpo”.
Mientras el juez describe los hechos sangrientos, el reo come obleas de chocolate y las rega con una taza de agua…
