
En las previsiones formuladas por el gobierno con la Actualización de la Def, una aceleración neta el próximo año debería llenar los vacíos registrados hasta ahora en la hoja de ruta del gasto de inversión real del NRP. A finales de 2022 el contador se detendrá en 20.500 millones, 13,2 menos que el calendario escrito en abril en la Def y 20,9 menos que las hipótesis iniciales. El próximo año, sin embargo, el gasto debería dispararse hasta los 40.900 millones, 25,9 más que los 15 que totalizó en 2022.
Hasta aquí las tablas de la Nadef. Pero en la práctica de muchas administraciones empieza a surgir más que un temor a la posibilidad concreta de respetar realmente las etapas escritas en los programas.
Plazos ajustados para la inversión en educación
El tiempo pasa sin piedad, por ejemplo, para las inversiones en el capítulo “educación”. El plato más rico se refiere a guarderías y preescolares, y con 4.700 millones financia 2.190 intervenciones (333 jardines de infancia y 1.857 entre jardines de infancia y guarderías) en cerca de 2 mil municipios. Hay dos fechas que preocupan a los directivos: el 31 de diciembre debe estar terminada la planificación ejecutiva, y el 31 de marzo vence el plazo para la adjudicación de las obras, que debe iniciarse el 30 de junio. A nivel formal, sólo estos últimos términos son relevantes para el horario comunitario: pero por un evidente efecto dominó, sin respetar el primero, los demás también se vuelven inalcanzables. Y el primero está en riesgo.
El quid de la inscripción del decreto
El problema surge de que el Ministerio de Educación, tras la publicación del ranking de intervenciones financieras publicado el 16 de agosto tras una marcha en etapas forzadas, sigue a la espera de la inscripción del decreto. Y sin este último sello no se abre el sistema para la firma de contratos de concesión, mientras que muchos municipios han recibido solicitudes y comentarios a la documentación presentada. El punto muerto no se supera ni siquiera con las reglas de simplificación que, entre otras cosas, permiten a los Municipios comprometer los gastos inmediatamente después de la primera asignación central. Pero como octubre ya es tarde, en los cálculos de las administraciones ni siquiera una apertura inmediata de la plataforma de contratos de concesión aseguraría el plazo de fin de año.
Una forma de acelerar tratando de recuperar el tiempo perdido puede pasar por el mecanismo de los acuerdos marco con Invitalia recién relanzado por el decreto Aiuti-ter, que muestra trabajar por ejemplo en los planes urbanísticos integrados de ciudades metropolitanas (el martes 4 se lanzaron convocatorias por más de 1.800 millones) y en otras áreas relativas a las autoridades locales.



