
Este año alcanzan los 167.100 millones, con un incremento en diez años del 26,3% nominal y del 10,3% real, neto de inflación. Y precisamente la inflación, que ahora domina el escenario macroeconómico tras una ausencia sustancial, plantea algunas incógnitas nada desdeñables sobre las perspectivas que acaba de esbozar la Nadef, que para los próximos tres años prevé una reducción de 4.200 millones (-2,5%) en el valor absoluto de esta partida de gastos.
Decisiones sobre el programa.
Muchos de los “menos” que acompañan a las previsiones de Nadef en las tablas de gastos se explican en realidad por el hecho de que el documento se circunscribe a la tendencia “con legislación vigente”, y deja las decisiones sobre el programa como inevitables al próximo gobierno. .
Por ejemplo, de allí parte la curva descendente de los salarios de los funcionarios públicos. Tras un 2022 caracterizado por la renovación de contratos (solo faltará la escuela) y por tanto por la joroba de la morosidad, la “remuneración de los empleados” en la AP caería un 1,2% en tres años. Pero tal parábola tiene que lidiar con una nueva ronda contractual (los recién firmados o en negociación preocupación 2019/21) y con la necesidad planteada por el PRN de “fortalecimiento administrativo” de una administración pública empobrecida por una década de penurias. Estos también son destacados por la historia reciente de las cuentas públicas: entre 2012 y 2022 los salarios públicos totales se mantuvieron estables en términos reales (-0,1%) y vieron caer su peso en el PIB del 10,6% al 9%, 9%. Con un nuevo estancamiento de tres años llegaría al 8,7%.
La ‘legislación vigente’ traza una línea similar, por razones similares, para el gasto sanitario, que sin embargo creció un 20,9% (+6,1% real) respecto a 2012. Las pensiones y ‘otros gastos corrientes’ suelen vincularse a las ayudas anticrisis.
Todas estas dinámicas están en realidad destinadas a ser modificadas por las próximas medidas, porque además de la renovación del compromiso contra facturas caras, quizás sea complicado no prever al menos el inicio de la financiación de las renovaciones contractuales de los empleados públicos. en tiempos de inflación galopante. Pero son fundamentales para calcular un déficit decreciente del 3,4% del PIB.




