
La discusión sobre la Ley Transgénero, incluida la mención del género en los pasaportes, me recordó hace unas décadas. Trabajé en un pequeño pueblo rural. El carnicero tenía que informar a la municipalidad si sacrificaba un animal para consumo humano. A veces, también se realizaba una matanza casera en un granjero que criaba un cerdo para su propio consumo. Cuando un granjero tuvo que llenar la solicitud de pasaporte, respondió a la pregunta ‘sexo’ con: “Un cerdo para Navidad”.
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Una versión de este artículo también apareció en el periódico del 1 de octubre de 2022.
