
Noticia | 20-09-2022 | 17:08
“Da… ocho. Regalos… rifle. Los poderosos comandos ahogan a la multitud que aplaude al paso de la Procesión Real. Este año no al Ridderzaal de La Haya, sino al Koninklijke Schouwburg. Este año también por primera vez con la ahora princesa Amalia de 18 años en el Carruaje de Copa. Y, después de 2 años corona, de nuevo con todo el arsenal ceremonial que caracteriza a Prinsjesdag.
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La Defensa está tradicionalmente presente en la apertura del año parlamentario. Esta vez con 2.000 soldados. Unas 300 menos que en 2019 porque el recorrido es más corto. La presencia simboliza la protección que la Defensa ofrece a la libertad, la democracia y un Estado constitucional fuerte en el día a día.
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La deposición honoraria en la ruta del Palacio Noordeinde consiste en unidades de las fuerzas armadas. Entre ellos se encuentran reservistas, veteranos, voluntarios y una representación civil.
Además de la declaración de honor, Defensa también contribuye al recorrido en automóvil, junto con la policía. Además, los llamados Jinetes Amarillos realizan disparos minuciosos con sus obuses en el Malieveld. En las puertas del palacio y del teatro hay postes dobles ceremoniales. El teniente general Hans Leijtens conduce al frente de la procesión. Junto con su ayudante, inspecciona las tropas desde su caballo.
Fuerzas Armadas en Discurso desde el Trono
A partir de este año, el Koninklijke Schouwburg será el escenario del Discurso del Trono, hasta que finalice la renovación del Ridderzaal.
En el Discurso desde el Trono, el rey toca la política exterior y de seguridad. Indica que demuestra una vez más la importancia de la UE, la OTAN y la ONU en esto. Habla de una cosmovisión en la que se erosiona la democracia, la soberanía y la libertad. “Los Países Bajos, junto con sus socios internacionales, deben erigir un dique contra esto. Eso requiere unas fuerzas armadas bien equipadas para una Europa segura y una OTAN fuerte”.
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Hoy, los soldados demuestran que pueden actuar de manera profesional, disciplinada y digna. Se presentan al rey ya la población holandesa en el centro de La Haya.
Eso está masivamente lleno de público. El ceremonial también es seguido por muchas pantallas. Cuando la procesión regresa al palacio, escuchan una vez más las breves órdenes desde la barrera de honor: “Cierra… arma. A gusto.”

