
No podemos cuestionar todo el trabajo realizado pero el técnico nerazzurro debe corregir el rumbo, desde la táctica hasta el vestuario
La premisa es fundamental para evitar malentendidos: Simone Inzaghi es un buen entrenador y todo su trabajo en el Inter no puede ser cuestionado ante las dificultades -incluso grandes- de este inicio de temporada. Puede pasar, y le ha pasado a todos los técnicos, tener que lidiar con un momento de decaimiento general, ligado también a la falta de brillantez del equipo, a lesiones (la de Lukaku no puede dejar de pesar), a una cuestión psicológica también .

