
Durante el FC Utrecht-Ajax vimos vasos de cerveza con alas, una bomba de fuegos artificiales explotó cerca del portero. El partido estuvo -protocolo- detenido por un tiempo. Y luego, por supuesto, después de que un jugador negro anotó, tuvimos ruidos de la jungla. No eran mil los malhablados, pero tampoco uno. El jugador concentrado mismo no había oído. Más tarde dijo que no le importaba nada, suena la selva.


