
La renuncia de Kyle Meany se produce dos semanas después de que él y tres excolegas fueran acusados de la muerte de Taylor. Brett Hankison y Joshua Jaynes tuvieron que dejar la policía antes. El cuarto agente, Kelly Goodlett, renunció recientemente, según medios estadounidenses. Los fiscales acusan a los cuatro de violar los derechos civiles y obstruir la justicia al obtener una orden de allanamiento con información falsa.
El jefe de policía de Louisville dice que despedirá a Meany “después de una cuidadosa consideración”. “Respeto completamente el proceso legal y me doy cuenta de que Meany aún no ha sido escuchado ante un jurado. Dicho esto, enfrenta múltiples cargos federales luego de una larga investigación judicial”, dijeron medios de comunicación estadounidenses.
Los oficiales forzaron la puerta de la casa de Taylor el 13 de marzo de 2020 en una investigación de drogas. Entraron sin previo aviso, después de lo cual el amigo de Taylor les disparó un arma. Luego, los oficiales dispararon 22 tiros. Taylor, un trabajador del hospital, murió. Sin embargo, la joven de 26 años y su novio no tuvieron nada que ver con la investigación por drogas. Su muerte y la de otros estadounidenses negros provocó protestas contra la brutalidad policial en 2020.
