
Cuando una locomotora de vapor del Museum Railway STAR se prepara para un viaje el miércoles por la mañana, el silbato de vapor lo anuncia en todo su esplendor, como siempre. Una escena que recuerda al pasado. Sin embargo, la Fundación Rail Stadskanaal no puede escapar a la dura realidad.
“Pero”, prosigue, “hay una organización en Holanda que compra conjuntamente este tipo de cosas para los museos. Y por suerte llegamos a tiempo. Ahora tenemos suficiente hasta diciembre del año que viene, así que todavía podemos avanzar”. Sin embargo, el alto precio del carbón obligó al STAR a aumentar el precio de la entrada de medio euro a un euro.
Ese precio no impide que la gente visite el museo del ferrocarril en Stadskanaal. ‘No, no tenemos nada de qué quejarnos sobre el interés’, dice De Vries, quien vio aumentar el número de visitantes a un ritmo rápido desde la desaparición del bloqueo de la corona. Ha sido un poco menos en los últimos días, pero eso se debe al clima cálido. Aparte de eso, estamos muy satisfechos”.
Debido a ese clima cálido, una chispa ya puede ser suficiente para provocar un incendio en la carretera. Es un problema con el que las locomotoras de vapor STAR a veces tenían que lidiar en el pasado, pero según el fogonero Alex Everts, este ya no ha sido el caso en los últimos años.
‘Hace un tiempo hicimos un nuevo cenicero para la locomotora de vapor, un trabajo bastante grande. De esta manera, sabemos con certeza que no terminan carbones encendidos ni caracoles en la pista. Además, podemos usar un rociador en el cenicero, por lo que es una garantía razonable de que no provocaremos incendios en la carretera”, dice Everts.
