
El Camino de la Muerte solía ser el enlace principal entre la selva amazónica y la capital boliviana, La Paz. Luego, el tráfico pesado tuvo que atravesar los caminos estrechos y sinuosos de la Cordillera de los Andes, lo que resultó en cientos de accidentes fatales.
En 2007, Bolivia abrió una nueva ruta para dirigir el tráfico hacia y desde La Paz de una manera más segura. Por lo tanto, la ruta original solo es utilizada de forma limitada por los automovilistas y desde entonces ha sido una atracción popular para el turismo en bicicleta.
Según un estudio de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre (WCS), la nueva autopista salva no solo vidas humanas, sino también vidas de animales. La organización está comprometida con la conservación de la vida silvestre y la naturaleza en todo el mundo. “La fauna estaba contaminada por las emisiones del tráfico, el ruido y el polvo”, dijo María Viscarra, bióloga que participó en el estudio.
Los animales salvajes ahora se sienten como en casa en Death Road, según muestra el estudio. La organización descubrió 16 especies de mamíferos y 98 especies de aves a lo largo de la ruta.

