
El Tribunal de Cuentas encuentra problemas en todos los ámbitos en el control de las existencias de municiones. Además, los soldados experimentan ‘cargas administrativas’ cuando entregan municiones después de los ejercicios. Para evitar este papeleo, a veces prefieren patear las municiones sobrantes en el suelo o incluso disparar los cartuchos, según un informe crítico.
