
Yulia Zdanovska de la ciudad de Kharkov, en el este de Ucrania, tenía 21 años y se graduó como profesora de informática y matemáticas el año pasado. Tenía una vida por delante. “Cuando comenzó la guerra, Yulia quería ayudar a defender su país y su ciudad”, dice su madre, Jelena Vinnik. “Pero ella no podía pelear y disparar”.

