
La décima etapa del 109º Tour de Francia de Morzine a Megève está catalogada como montañosa, pero no presenta mayores dificultades. El director de la pista, Thierry Gouvenou, incluso describió los 148,1 kilómetros como un “día de fácil regeneración”.
Comida ligera:
Los planificadores de rutas se enfrentaron a una tarea complicada. Debes planificar una etapa alpina, pero no tan montañosa al día siguiente del día de descanso. El resultado es un viaje al lago Lemán y al final le espera la subida de 21 kilómetros a Megève. Sin embargo, es solo una montaña de segunda categoría a la que ningún ciclista debe temer.
El atuendo de Geschke:
Simon Geschke partirá desde la primera fila en Morzine. Los líderes de las distintas clasificaciones siempre se reúnen allí. El profesional de Cofidis vestirá entonces el maillot de montaña por primera vez en el recorrido. Y las posibilidades no son malas de que Geschke vuelva a subir al podio en la meta y obtenga el maillot blanco con los puntos rojos por segunda vez.
El calor como factor:
En la segunda semana de la gira hace un poco más de calor cada día. Ya en la primera etapa alpina después de Chatel, algunos ciclistas tuvieron que luchar con el calor. El francés Alexis Vuillermoz tuvo que ir al hospital con un golpe de calor tras el tramo y anunció su retirada en la jornada de descanso.

