
La disminución observada en el número de orugas procesionarias del roble puede deberse a que los insectos pueden pasar un año, posiblemente incluso más, bajo tierra. Los investigadores han visto recientemente un número inesperado de mariposas saliendo del suelo. Esto hace que combatir la plaga sea más difícil y potencialmente más molesto, escribe Nature Today.
ttn-es-42


