
Una semana después de la adopción de la ley que establece el derecho a “la ayuda a morir”, las reacciones en la población son en su mayoría positivas. Jóvenes, jubilados y personal sanitario ven esta medida como un avance social. Este reportage se centra en el Gers, en la ciudad de Auch.
Una Ley Histórica
Pierre Juston, secretario general adjunto de la Asociación del Derecho de Morir con Dignidad (ADMD), califica la reciente aprobación de la ley por parte de la Asamblea Nacional como “histórica”. Juston considera que esta legislación representa un reconocimiento a un compromiso constante sobre un tema que ha suscitado considerable debate en los últimos años. “Es una ley de emancipación del individuo, para él mismo y por él mismo”, afirma con optimismo.
Sin embargo, Juston también es consciente de las resistencias que esta ley ha generado. Algunos críticos, como un cura local, han comparado el derecho a morir con el retorno del nazismo. A pesar de haber sido objeto de amenazas y críticas por sus acciones, Juston sostiene que este rechazo no representa la opinión de la mayoría de los creyentes, quienes generalmente apoyan la medida.
Una Libertad Confiscada
Juston argumenta que el derecho a “la ayuda a morir” representa un avance significativo para las personas que se sentían despojadas de esta libertad. “Creemos que esta es una libertad que había sido confiscada”, afirma con firmeza.
Eric, un residente de 58 años en Auch, comparte esta opinión. Tras una experiencia personal dolorosa al perder a su padre debido al cáncer, sostiene que es mejor que las personas se vayan con dignidad. “Si eso me sucediera, definitivamente pasaría por eso”, concluye con determinación.
Un Alivio Necesario
Otro ciudadano, que prefirió permanecer en el anonimato, considera que la nueva ley es un alivio. Recuerda cómo su amigo, en fase terminal por cáncer, buscó acortar su sufrimiento con el apoyo de su familia y médico. “Antes tenías que ocultarlo. Hoy, al menos puedes hacerlo dignamente”, enfatiza.
El Impulso de una Nueva Generación
Quentin, un joven belga de 24 años, se sorprende al saber que esta ley ha sido adoptada en Francia, dado que su país la implementó en 2002. Para él, el derecho a “la ayuda a morir” debería ser una norma en toda Europa. “¿Por qué no aplicar las mismas leyes en todos lados?”, se cuestiona.
El Apoyo del Personal Sanitario
Los profesionales de la salud, como Marine, una enfermera de 25 años, también ven la ley como potencialmente beneficiosa. “He trabajado en el Oncopole, así que creo que puede ser útil para algunas personas. Puede aliviar sus sufrimientos”, dice. Consciente de que la ley ofrece una cláusula de conciencia, asegura que, aunque podría participar en una de estas procedimientos, reconoce que no es una decisión fácil.
El Futuro de los Cuidados Paliativos
La Necesidad de Mejorar los Cuidados Paliativos
Pierre Juston también subraya la importancia de los cuidados paliativos. “Debemos avanzar en ambas direcciones”, enfatiza. En Bélgica, una de cada dos solicitudes de ayuda a morir se realiza dentro del marco de cuidados paliativos. Según él, no hay oposición entre una cosa y otra; son complementarias y necesarias.




