
Hélène Brunet, una agricultora de Bio en el departamento de Lot, ha expresado su profunda preocupación por la reciente ley de urgencia agrícola, adoptada el 21 de julio. Según ella, esta normativa no aborda las necesidades de los productores de agricultura orgánica y representa un retroceso para el sector. La reintroducción de pesticidas y la inadecuada gestión del agua son solo algunas de las críticas que ella plantea, argumentando que la ley favorece a la agroindustria en detrimento de los pequeños productores.
Impacto de la Ley de Urgencia Agrícola
La ley ha sido descrita por Brunet como un “diseño a medida para la agroindustria”. En su opinión, el texto no responde a las realidades del campo ni a las problemáticas del pequeño agricultor. Hélène ha trabajado en la granja colectiva “Les Graines de Clayrac”, donde cultiva una variedad de productos, incluyendo hortalizas, pan, y lácteos de oveja. A pesar de que la agricultura orgánica está mostrando signos de recuperación, ella teme que esta nueva legislación pueda hacer que el sector retroceda nuevamente.
Uso de Pesticidas
Uno de los aspectos más controvertidos de la ley es la autorización temporal de dos pesticidas: el acetamiprid y la flupyradifurona. Brunet ha criticado abiertamente esta decisión, señalando que se trata de un enfoque que reduce los costos de producción a expensas de la salud pública y el medio ambiente. “Es una cuestión ética”, afirma. Para ella, pasar al uso de productos químicos significaría comprometer la salud de las futuras generaciones y del ecosistema.
Gestión del Agua
La ley también plantea un ambicioso objetivo: duplicar la capacidad de almacenamiento de agua para fines agrícolas para 2035. Sin embargo, Hélène sostiene que esta medida podría tener consecuencias negativas para la biodiversidad. “En el último siglo, hemos destruido casi el 70% de las setas que retenían agua, alterando así nuestros ecosistemas”, advierte. Para Brunet, las soluciones deben abordar las problemáticas de los agricultores en lugar de imponer medidas industriales que ignoran sus realidades.
Acceso a la Tierra y Futuros Desafíos
Además de la legislación sobre pesticidas y agua, Brunet destaca la importancia de desbloquear el acceso a la tierra. Ella ha enfrentado numerosas dificultades para establecerse en su actual granja, una situación que es común entre otros productores. “Sin un acceso adecuado a la tierra, no hay posibilidad de diversificación ni de prácticas agrícolas sostenibles”, señala, evidenciando una tendencia preocupante: la disminución del número de explotaciones agrícolas en Francia, que ha caído de más de un millón en 1970 a menos de 350,000 en 2020.
Un Futuro Preocupante
“La situación es lamentable”, concluye Hélène. La eliminación de ayudas para la conversión y mantenimiento de la agricultura orgánica es un golpe duro para los productores. Sin un marco que apoye la sostenibilidad, la ley de urgencia agrícola podría conducir al sector hacia un callejón sin salida, obstaculizando el progreso de la agricultura orgánica y amenazando la salud de los consumidores y el medio ambiente.
En resumen, Hélène Brunet representa la voz de muchos agricultores que ven en la nueva ley un obstáculo en lugar de una solución. La necesidad de un cambio verdadero que priorice la agricultura biológica y el bienestar colectivo se hace cada vez más urgente.



