La trágica historia del buque de guerra Vasa
El Vasa, el buque de guerra más poderoso de Suecia, fue encargado en 1625 por el rey Gustavo II Adolfo como símbolo de la fuerza naval sueca. Sin embargo, en un giro desafortunado, se hundió apenas 20 minutos después de su primer viaje, convirtiéndose en uno de los naufragios más famosos de la historia. Este trágico evento tuvo lugar el 10 de agosto de 1628, y más de tres siglos después, el Vasa fue redescubierto, rescatado del fondo marino y cuidadosamente preservado.
¿Por qué se hundió el Vasa?
El Vasa, con una longitud de 69 metros y una altura de 49 metros, estaba diseñado para portar 64 cañones y disparar 250 kg de proyectiles. Pero su diseño presentaba problemas graves. La estructura superior del buque era excesivamente alta y pesada en comparación con el casco relativamente pequeño debajo de la línea de flotación, lo que generaba una inestabilidad peligrosa.
Señales de advertencia antes del lanzamiento
Antes de la ceremonia de lanzamiento, se realizaron pruebas de estabilidad. Durante una demostración, 30 hombres caminaron por la cubierta, lo que provocó que el Vasa se inclinara de manera alarmante. Un almirante interrumpió el ejercicio, temiendo que el barco pudiera hundirse incluso en el muelle. A pesar de las advertencias, el lanzamiento siguió adelante.
El fatídico primer viaje
En su viaje inaugural, miles de espectadores observaron cómo el Vasa zarpaba. Sin embargo, un fuerte viento inclinó la nave hacia su costado izquierdo, permitiendo que el agua entrara a través de los puertos abiertos para los cañones. En cuestión de minutos, el buque se hundió a 32 metros de profundidad en el puerto de Estocolmo, a solo 1,2 kilómetros de su punto de partida. Treinta miembros de la tripulación perdieron la vida. El Vasa había sobrevivido solo 20 minutos en el mar.
El descubrimiento del naufragio
Los intentos por rescatar el Vasa fracasaron en los años posteriores, ya que el barco estaba profundamente incrustado en el barro. Después de 35 años, los buzos recuperaron la mayoría de sus cañones, pero el interés por el naufragio se desvaneció y su ubicación se perdió. En 1954, el ingeniero de la marina sueca y arqueólogo aficionado Anders Franzen inició la búsqueda del Vasa.
Los años de búsqueda
Durante dos años, Franzen encontró objetos variados pero ningún rastro del Vasa. Sin embargo, en 1956, tras estudiar documentos archivados y cambiar su área de búsqueda, encontró un pequeño trozo de roble negro, lo que cambió el rumbo de su búsqueda. Más tarde, en 1958, los buzos de la marina levantaron un cañón, confirmando así la ubicación del Vasa, 331 años después de su hundimiento.
El resurgimiento del Vasa tras 333 años
Una vez localizado, se necesitó un esfuerzo monumental para rescatar el Vasa. Los buzos pasaron dos años excavando túneles debajo del barco para colocar cables conectados a pontones flotantes. Tras liberarlo del lodo, el equipo se dedicó un año más a prepararlo para el levantamiento final.
El 24 de abril de 1961, el Vasa fue finalmente elevado tras 333 años bajo el agua. Sin embargo, la preservación del barco presentó otro desafío monumental. Durante 17 años, las tripulaciones inyectaron polietileno glicol en la madera a través de 500 boquillas para reemplazar el agua que había mantenido la madera hinchada.
Hoy en día, el Vasa es la pieza central del museo más visitado de Escandinavia. La nave que no pudo sobrevivir 20 minutos en el mar ha perdurado más de seis décadas en tierra, demostrando que la búsqueda del “santo grial” de Anders Franzen valió la pena.

