
MELISSA SUE GERRITS / Getty Images via AFP
La Iniciativa de Medición de Testosterona en el Ejército de EE. UU.
El 15 de julio de 2025, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció un plan controvertido: medir el nivel de testosterona de los soldados para identificar posibles deficiencias y ofrecer tratamientos hormonales si es necesario. Esta decisión ha despertado un intenso debate sobre el objetivo detrás de esta medida, que muchos consideran profundamente virilista.
Objetivos de la Medida
Hegseth justificó esta iniciativa argumentando que no se trata de mejorar artificialmente el rendimiento, sino de “recuperar y optimizar las capacidades naturales” de los soldados. En una vídeo divulgada en redes sociales, afirmó que el enfoque busca asegurar que los militares tengan las bases biológicas necesarias para realizar su trabajo en el campo de batalla de manera efectiva.
El lema de esta medida, “The High-T Department of War” (El Ministerio de la Guerra del Alto T), refleja a su vez un enfoque centrado en la masculinidad que ha caracterizado la administración Trump. Hegseth asocia directamente el nivel de testosterona con el rendimiento militar, alimentando una narrativa que pone énfasis en un concepto tradicional de fuerza y virilidad.
Procedimiento y Alcance
Los exámenes de testosterona comenzarán a ser parte de las revisiones médicas anuales a partir de los 30 años, aunque los soldados más jóvenes también podrán optar por realizarse la prueba. Hegseth aclaró que, si se recomienda un tratamiento, la decisión de seguirlo será totalmente voluntaria.
Sin embargo, la aplicación de esta normativa plantea preguntas sobre la inclusión de las mujeres en el ejército, quienes naturalmente producen testosterona en cantidades mucho menores que los hombres. Respuestas del Pentágono indican que aún no tienen detalles claros sobre la aplicabilidad de esta medida a las mujeres.
Un Enfoque Restrictivo y Normas de Género
Desde que asumió su cargo, Hegseth ha implementado normas físicas que parecen estar diseñadas mayormente en torno a estándares masculinos. Este enfoque ha sido motivo de críticas, sobre todo por su tono belicista y virilista en discursos en eventos militares.
Por ejemplo, durante un discurso en septiembre, Hegseth mencionó de forma despectiva a “soldados en sobrepeso” y a “generales y almirantes gordos” en los corredores del Pentágono. Estas declaraciones no solo revelan su perspectiva sobre la imagen ideal del soldado, sino que también señala un ambiente que puede resultar negativo para soldados que no encajan en ese molde.
Reflexión Final
La medida que busca medir y potencialmente regular el nivel de testosterona en los soldados del ejército de EE. UU. está envuelta en un contexto de debate sobre la inclusión, la salud y el enfoque militar de la masculinidad. Mientras algunos ven en esto un paso hacia la optimización del rendimiento, otros lo consideran un retorno a normas de género restrictivas que ignoran la diversidad y la complejidad del personal militar.
Los resultados de este tipo de políticas tendrán un impacto profundo en la cultura militar y en la percepción de lo que significa ser un soldado en la actualidad. La manera en que se implementen estas medidas será clave para determinar su efectividad y aceptación entre los miembros de las Fuerzas Armadas.




