El descubrimiento del cuerpo de Anastasia Berezovska
La trama de un caso internacional ha tomado un giro oscuro con el hallazgo del cuerpo de Anastasia Berezovska, una ucraniana de 39 años y principal sospechosa en el atentado contra un empresario ucraniano. Su cadáver fue encontrado cerca de Kiev en la noche del 3 de julio, según informaciones del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en su cuenta oficial de Telegram. Reportes posteriores indican que Berezovska fue asesinada de un disparo.
Investigación sobre cómplices
Las investigaciones revelan que Berezovska, quien residía en Alemania, regresó a Ucrania el 1 de julio. Tras su llegada, contactó a varios familiares y a dos hombres identificados como un “ex-policía” y un “empleado del Ministerio del Interior”. Las autoridades han determinado que estos hombres realizaron transferencias frecuentes a las cuentas bancarias y de criptomonedas de Berezovska, lo que sugiere su posible implicación en el atentado perpetrado en Mónaco.
La sala de tortura
Los detalles del caso se tornan más sombríos. Uno de los sospechosos, el empleado del Ministerio del Interior, habría confesado su participación en la muerte de Berezovska, argumentando que actuó por su cuenta sin informar a sus superiores sobre los contactos que mantuvo con la víctima. También se descubrió una habitación en la casa del ex-policía que aparentemente estaba diseñada como una sala de tortura. Ambos individuos han sido arrestados y se les acusa de asesinato organizado.
Resultados de la autopsia y continuaciones de la investigación
La autopsia realizada al cuerpo de Berezovska determinó que había recibido un disparo en la cabeza. La investigación continúa, con las autoridades indagando sobre las circunstancias que rodearon su muerte y sus conexiones con el atentado en Mónaco.
Notificación de Interpol
El caso ha atraído la atención internacional, llevando a la emisión de una notificación roja por parte de Interpol. Berezovska era buscada por “intento de asesinato, colocación de un artefacto explosivo en una vía pública y asociación delictuosa”. A pesar de que su residencia en Alemania fue registrada antes de que se descubriera su cuerpo, las autoridades alemanas no lograron dar con su paradero en ese momento.
