La celebración de los 250 años de la independencia de los Estados Unidos se tornó caótica la noche del 4 de julio, cuando un espectáculo de fuegos artificiales provocó un incendio en el icónico Puente de Brooklyn. A pesar de la alarma, se reportó que no hubo heridos.
Según el New York Times, el incendio se inició aproximadamente veinte minutos después de que comenzara el espectáculo, alrededor de las 21:30 horas. Las llamas fueron extinguidas poco después, alrededor de las 22:00 horas, pero un fotógrafo del diario captó el momento en que el fuego se desataba en la pasarela, justo donde se disparaban los fuegos artificiales.
Causas del incendio
Las autoridades policiales han indicado que el incendio fue “muy probablemente” causado por los fuegos artificiales lanzados durante la celebración. Este tipo de incidentes no son inusuales, lo que obliga a las autoridades a establecer medidas de seguridad para mantener a la multitud a una distancia segura.
Associated Press subrayó que, debido a la naturaleza impredecible de los fuegos artificiales, estos incidentes se esperan y forman parte de las medidas de precaución necesarias para garantizar la seguridad del público presente.
El despliegue visual de colores en el cielo neoyorquino se vio empañado por el abrupto incendio, que generó un espeso nubarrón de humo negro visible desde diversas partes de la ciudad. Las redes sociales se llenaron rápidamente de videos y testimonios de testigos que capturaban el momento del siniestro.
Impacto en otras celebraciones
Las condiciones climáticas también afectaron celebraciones similares en otras ciudades. En Washington D.C., donde el expresidente Donald Trump había prometido un espectáculo de fuegos artificiales épico, los eventos se vieron alterados por tormentas. La organización inicial contemplaba el lanzamiento de 850,000 cohetes a lo largo de 40 minutos.
A pesar de la confusión y el caos, miles de personas se agruparon frente al escenario que se había preparado entre el Monumento a Washington y el Memorial de Lincoln, deseosos de disfrutar del espectáculo, aun con las adversidades climáticas.


