Sentencia de una Pareja Canadiense por el Asesinato de un Niño Adoptado
Una pareja de Burlington, Ontario, que asesinó a un niño de 12 años, que habían acogido como hijo de crianza, ha sido condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional durante al menos 25 años. Becky Hamber y Brandy Cooney fueron sentenciadas tras haber sido declaradas culpables de asesinato en primer grado, junto con otros cargos que incluyen confinamiento y abuso con un arma. Esta asombrosa conclusión fue reportada por CBC News.
Detalles del Caso
En mayo de 2026, Hamber y Cooney enfrentaron un juicio en el que se presentaron evidencias escalofriantes sobre las condiciones en las que vivían los niños bajo su cuidado. Fueron acusadas de encerrar a los hermanos adoptados en sus habitaciones durante largas horas, a menudo utilizando medidas extremas como atarlos con bridas en trajes de neopreno y cascos. El tribunal escuchó que el niño de 12 años había sido encerrado en un dormitorio del sótano, donde finalmente murió pesando apenas 48 libras.
Los cargos presentados en su contra se centraron principalmente en la muerte del niño, mientras que el último cargo se relaciona con el hermano menor, que también experimentó abuso similar desde 2017.
La Testimonianza de Cooney
Durante su testimonio, Brandy Cooney intentó defender su comportamiento. Afirma que tanto ella como Hamber eran madres amorosas que se sentían abrumadas por las necesidades de los niños, quienes supuestamente presentaban problemas de desarrollo debido a su trauma infantil. Cooney mencionó que el bajo peso del niño era consecuencia de regurgitación frecuente y no de negligencia.
Sin embargo, su narrativa chocó con las pruebas presentadas por los fiscales y el testimonio del hermano sobreviviente, ahora de 14 años.
El Relato del Hermano Sobreviviente
El testimonio del hermano de la víctima fue crucial, contraviniendo varias afirmaciones de Cooney. Describió un hogar donde ellos fueron encerrados en sus habitaciones desde las 6 p.m. hasta el mediodía del día siguiente. Solo se les permitía salir una vez durante la noche para ir al baño, lo que revela una rutina de abuso y confinamiento extremo.
Los fiscales sostuvieron que los niños eran obligados a hacer ejercicio bajo vigilancia constante, con cámaras instaladas en sus habitaciones para monitorear sus movimientos. Esta imagen presentada por el hermano sobreviviente contrasta fuertemente con la versión de las acusadas, mostrando una serie de actos violentos y abusivos perpetrados por Hamber y Cooney.
Conclusión
El caso de Becky Hamber y Brandy Cooney nos recuerda la vulnerabilidad de los niños en el sistema de crianza y las terribles consecuencias que pueden surgir del abuso y la negligencia. La sentencia de cadena perpetua refleja una tentativa de justicia en un caso que sacudió a la comunidad de Ontario y destaca la necesidad de una protección más eficaz para aquellos que no pueden defenderse por sí mismos.
Este desafortunado evento subraya la importancia de la supervisión y el apoyo en el sistema de crianza, para asegurar que todos los niños tengan un hogar seguro y cariñoso lejos del abuso y el sufrimiento.
