
Celebración de un Siglo de Vida en Layrac
El centenario de Marie-Louise Le Sommier, conocida afectuosamente como Gladys, fue un evento memorable que reunió a cuatro generaciones en Layrac. Nacida el 13 de junio de 1926, esta mujer extraordinaria ha recorrido un siglo de historia, marcada por ballets clandestinos y una vida familiar rica en amor y recuerdos. Familias de distintos rincones de Francia, como Bretaña, los Países del Loira, Lyon y Marsella, se unieron para celebrar su cumpleaños.
Una Historia Entre Dos Guerras
Gladys, la benjamina de cuatro hermanos, creció en la granja de sus padres en Saux, cerca de Montaigu-de-Quercy. Durante su juventud, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, conoció a su futuro esposo, Joseph Le Sommier, un acordeonista que amenizaba bailes clandestinos. Esta conexión marcó el inicio de un amor que floreció en tiempos difíciles.
Tras la guerra, Gladys y Joseph contrajeron matrimonio en 1947 y tuvieron tres hijos: Jean-Claude, Jocelyne y Évelyne. La carrera de Joseph como gendarme lo llevó a varias ciudades, mientras Gladys se dedicaba a criar a sus hijos y mantener el hogar, atravesando los desafíos que conllevaban los constantes traslados.
Un Retiro en Layrac
En 1978, el matrimonio se retiró a Layrac, donde Joseph retomó sus pasiones, como la jardinería y la música. Participaban juntos en actividades del club de la tercera edad, donde Joseph compartía su talento con el acordeón.
La vida de Gladys cambió drásticamente en 2005 con el fallecimiento de su esposo. Durante los siguientes 20 años, vivió en su hogar, recibiendo el apoyo de enfermeras y asistentes. En enero de 2025, debido a su falta de autonomía, se mudó a una familia de acogida en Pont-du-Casse.

Un Tributo a la Familia
Durante la celebración, Jean-Claude, el primogénito de Gladys, expresó su gratitud y emoción en nombre de toda la familia. El alcalde de Layrac, Jean-Jacques Aurensan, hizo entrega de un ramo de flores, subrayando el orgullo de la comunidad por la dedicación y amor que esta familia ha demostrado hacia la localidad.
El evento también fue acompañado por la presencia de amigos y colegas, incluyendo a M. Armandy, presidente del UNPRG, quien vino en memoria de la carrera militar de Joseph. Este encuentro no solo celebró un hito personal, sino también el legado de un siglo de recuerdos compartidos, uniendo a diversas generaciones en una emotiva jornada.
Gladys es, sin duda, un testimonio viviente de una época y un legado familiar que perdura en la memoria de su comunidad.



