
A los 38 años, Loïc Tran ha transformado su vida a través de la música, hallando en ella un camino de reconstrucción y un espacio de expresión. Exbaterista de metal que navegó en el jazz y el desarrollo web, su vida dio un giro drástico a raíz de un grave problema cardíaco en sus veinte años. De esta experiencia surgió una escritura íntima y una folk pulida que, muy alejada de sus inicios, expresa hoy con una sinceridad desbordante.
El impacto a los 20: cuando el corazón se detiene
En la cúspide de su adolescencia, mientras se encontraba en lo que él llama “la autopista” de su vida, Loïc recibe un duro diagnóstico: es diagnosticado con cardiomiopatía hipertrófica, una enfermedad cardíaca hereditaria. “Brutal”, lo describe. La situación culmina en una operación de emergencia y la implantación de un desfibrilador.
Este trauma lo lleva a sufrir crisis de ansiedad y un profundo miedo nocturno. “Sabía que debía esperar a que amaneciera. Superar la noche significaba regresar al sol, a la gente y a la vida”, confiesa el artista. Para Loïc, escribir no es simplemente una tarea artística; es un medio para enfrentar y dominar sus demonios internos.
El retorno a la escena: el poder de los amigos
Tras un tiempo en París, lejos de sus instrumentos y atrapado en la rutina de un trabajo como desarrollador web, su impulso creativo vuelve a renacer. El verdadero cambio ocurre en abril de 2024, durante un concierto en Toulouse. Con nervios a flor de piel por reencontrarse con el escenario, Loïc revisa viejas composiciones que había guardado desde 2018. La noche del concierto, rodeado de amigos en la sala, recibe una ovación que dura cinco minutos. “Fue muy conmovedor, me dieron mucha fuerza”, recuerda emocionado.
Sin dejarse llevar por un perfeccionismo que paraliza, decide grabar un EP en la sala de su madre con su hermana y su cuñado. Este proyecto se lanza de manera espontánea en Spotify, y el resultado es positivo: se confirman varias fechas para el 2025.
Superando el silencio y el idioma
Recientemente seleccionado para el Métro Lab, un programa de apoyo musical en Toulouse, Loïc ha reconfigurado su propuesta artística. Ahora, se presenta sobre el escenario acompañado de Manu al contrabajo y de Elsa, una amiga de la escuela, al teclado. En una reciente actuación, su folk serenado siguió a un grupo de metal, generando un contraste palpable. “Nuestra música es muy tranquila, casi suave. Al empezar a tocar, el silencio fue total”, menciona. Pero el público, cautivado, al final pide un bis.
Este vínculo auténtico con su audiencia se fortalece con el tiempo, desafiando su reserva natural. Aunque prefiere cantar en inglés por su conexión estética con la cultura británica, sus letras logran resonar más allá de las barreras lingüísticas. Con un primer álbum en preparación, lo que está por venir para Loïc Tran promete ser tanto emocionante como conmovedor.



