
JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN / AFP
Esta fotografía muestra los juguetes Sophie la girafe, fabricados por Vulli, empresa francesa de puericultura y juguetes, en su nueva planta de producción en Saint-Nabord, en el noreste de Francia, el 12 de mayo de 2026.
¿Sophie la Girafe: Hecha en Francia o en China?
El icónico juguete Sophie la Girafe, creado en 1961 en Francia, ha suscitado controversia recientemente. Una perquisición en la fábrica de su productor, Vulli, tuvo lugar el 28 de mayo en Haute-Savoie, en el marco de una investigación por presunta «trompería» respecto a su procedencia. El grupo ha sido acusado de producir el famoso juguete en China, a pesar de etiquetarlo como “Made in France”, lo que ha generado un fuerte debate público y preocupa a los consumidores.
La fama global de un juguete emblemático
Sophie la Girafe ha ganado popularidad no solo en Francia, sino a nivel mundial. Está diseñada para ayudar a millones de bebés a desarrollar sus habilidades motoras finas y aliviar las molestias de la dentición. Sin embargo, el reciente informe de Médiapart ha puesto en entredicho su imagen como un producto francés de calidad.
Investigación sobre la producción y etiquetado
Desde que se divulgó la investigación, Vulli ha reconocido que la fabricación del juguete ocurre en China, algo que el director de la empresa, Alain Thirion, describió como una «situación temporal». Según Thirion, la nueva planta de producción en Saint-Nabord enfrenta problemas de capacidad, lo que ha obligado a la empresa a subcontratar parte de la producción en China.
La situación en la fábrica de Saint-Nabord
Thirion aseguró a la AFP que aunque algunos modelos son fabricados “en China”, todos los productos son terminados y controlados individualmente en Francia antes de ser vendidos. Sin embargo, la acusación de Médiapart sostiene que la producción ha estado subcontratada en Asia, al menos desde 2013, mucho antes de la apertura de la planta de Saint-Nabord.
El dilema del “Made in France”
La discusión sobre lo que realmente significa “Made in France” está en el centro del problema. Thirion ha afirmado que están dialogando con la Dirección General de la Competencia, del Consumo y de la Represión del Fraude (DGCCRF) para aclarar qué implicaciones tiene la denominación. En Francia, declarar falsamente el origen de un producto puede considerarse una práctica comercial engañosa, con sanciones que podrían alcanzar el 10% del volumen de negocios.
A medida que la investigación avanza, los consumidores se preguntan si pueden confiar en la autenticidad de los productos que compran. La controversia de Sophie la Girafe recuerda la importancia de la transparencia en el etiquetado y la producción, especialmente para artículos destinados a los más pequeños.


