
La polémica de la canícula en Roland Garros
En los últimos años, el cambio climático ha reconfigurado el panorama de los grandes torneos de tenis, y Roland Garros no es la excepción. Este 2026, el inicio del torneo se ha visto marcado por una ola de calor inusual, planteando la pregunta: ¿pueden los partidos ser interrumpidos debido a las altas temperaturas?
Protocolo de calor y condiciones de suspensión
El protocolo de «calor» de Roland Garros se activa según el índice WBGT, que evalúa no solo la temperatura, sino también la humedad. Los partidos se detendrán si el WBGT supera los 32,2 grados Celsius, lo cual indica una combinación de altas temperaturas y humedad elevada.
Actualmente, la humedad registrada en París es insuficiente para provocar la suspensión de los encuentros. Esta semana, el índice de humedad se mantuvo por debajo del 40%, un factor crucial para activar las medidas de la organización.
Casos recientes de emergencia en la cancha
A pesar de las condiciones adversas, algunos jugadores ya han comenzado a reportar efectos negativos del calor. Por ejemplo, el noruego Casper Ruud, tras su victoria, mencionó sentirse extremadamente cansado: “En el cuarto set, me sentí como un zombie”. Mientras que la interrupción médica le permitió recuperarse, las reglas actuales no contemplan pausas estándares por calor.
El impacto del cambio climático en el tenis
La posibilidad de cancelar partidos por calor podría cambiar las dinámicas en torneos como Roland Garros, donde hasta ahora hemos presenciado interrupciones principalmente por la lluvia. La situación es comparable a lo que ocurre en el Open de Australia, donde las temperaturas extremas son moneda corriente.
El hecho de que un jugador profesional como Jannik Sinner haya sufrido un colapso físico debido al calor en 2025 es un indicio alarmante de que la seguridad de los tenistas podría estar en riesgo si las condiciones climáticas no mejoran.
Medidas futuras y recomendaciones
A medida que las temperaturas aumentan, es probable que las autoridades del tenis tengan que reconsiderar sus políticas en torno al calor. El gobierno podría instar a tomar decisiones más drásticas si se llegan a niveles de alerta roja, lo que podría forzar una intervención en la programación de los partidos.
Los organizadores ya están atentos a los niveles de humedad y temperatura en los courts, y aunque este año parece poco probable que se detengan los partidos, los estándares podrían reevaluarse en el futuro para proteger la salud de los tenistas.
Conclusión
Roland Garros enfrenta un desafío sin precedentes con la ola de calor que amenaza la normalidad del torneo. Aunque el protocolo actual no prevea detenciones por calor, es crucial que se tomen en cuenta las condiciones extremas para garantir la seguridad y el bienestar de los atletas. En el futuro, será vital encontrar un equilibrio entre la competición y la salud de los jugadores.



