
FRANCK FIFE / AFP
Florian Thauvin en prem’s dans la chenille au stade Bollaert, avec la Coupe de France dans les mains.
Fiesta de Medianoche en Bollaert
En la fría madrugada del 5 de mayo, el estadio Bollaert se llenó de júbilo y celebración. A las 4:10 a.m., Joseph Oughourlian, propietario del RC Lens, hizo su entrada al campo sosteniendo la emblemática Copa de Francia, ganada por su equipo. A pesar de que solo unos pocos miles de los 38,000 espectadores iniciales permanecían, la atmósfera seguía cargada de emoción.
Un Recorrido Triunfal
La celebración incluyó pirotecnia y humo, creando un espectáculo visual emocionante mientras los jugadores recorrían el campo. La tribuna Marek, conocida por su fervoroso grupo de ultras, fue el lugar donde algunos afortunados pudieron tocar la copa. El recorrido se extendió por casi media hora y culminó a las 5:01 a.m. con una impresionante “chenille” o cadena humana, registrada en video por el club.
Una Espera de 120 Años
“Queremos ver a los chicos con la Copa, han pasado 120 años desde que empezamos a esperar esto”, expresó Bruno, un fiel hincha de 58 años. Su voz sorprendió por la mezcla de alegría y pasión que acompaña a los seguidores del equipo.
La Celebración en el Estadio
La arenera de 38,223 asientos se había llenado para vivir la final a través de pantallas gigantes. “No podía ver esta final en ningún otro lugar que aquí”, comentó Julien Manys, un emocionado espectador. Patricia Loisel, quien viajó desde Le Havre, también destacó que la experiencia en Bollaert superaba la de cualquier otro estadio.
Una Noche de Festividad
Tras el pitido final, muchos de los asistentes abandonaron el estadio para llenar las calles de la ciudad, buscando celebrar en los bares y restaurantes. La alegría del triunfo resonó por toda la región.
Preparativos para la Gran Fiesta
El alcalde de Lens anunció un evento popular para el sábado a las 3 p.m. que incluirá un desfile de los jugadores desde el estadio hasta el Ayuntamiento, donde se presentará la copa. La expectativa por volver a revivir la “chenille” era palpable entre los hinchas.
Finalmente, la celebración del RC Lens no fue solo un evento deportivo, sino el renacer de una comunidad unida por la pasión y la historia, lista para escribir un nuevo capítulo en su legado. ¡Viva el RC Lens!




