Jean-Pierre Aillhery: La Memoria del Cine en Amiens
Un Pasado como Proyección
Jean-Pierre Aillhery, a sus 80 años, ha dedicado gran parte de su vida al cine. Desde los 14 años, trabajó como proyeccionista en varias de las doce salas que existían en Amiens, su ciudad natal. Su primer acercamiento al cine fue a través de su abuela, quien lo llevaba al cine cada sábado. Desde joven, se sintió fascinado al ver cómo el proyeccionista manipulaba las bobinas y hacía magia en la sala oscura.
Una Carrera Dedicada al Séptimo Arte
El viaje profesional de Aillhery no solo lo llevó a proyectar películas, sino también a ser parte de una experiencia única. Durante su época de servicio militar, continuó trabajando como proyeccionista, una labor que lo llenaba de orgullo. Sin embargo, al regresar a la vida civil, tuvo que cambiar de rumbo y se dedicó a la fabricación de neumáticos mientras aguardaba una oportunidad en el cine.
“Ser proyeccionista te hacía sentir importante”, dice Aillhery con una sonrisa, aunque también reconoce las dificultades del trabajo, que requería una dedicación constante y agotadora. Las bobinas debían ser cambiadas cada veinte minutos, algo muy diferente de las facilidades tecnológicas actuales.
Rescatando la Historia del Cine
Después de su carrera como proyeccionista, Aillhery decidió no alejarse por completo del cine. Fundó la asociación Chrysalide vidéo 80, donde ayudó a restaurar y transferir viejas películas a formatos más actuales. Con los fondos recaudados, comenzó a construir una impresionante colección de casi 500 objetos relacionados con el cine.
Parte de su colección, que incluye artículos únicos como placas de gélatino-bromuro de plata firmadas por los hermanos Lumière, se expone en el cabaret Le P’tit Baltar, ubicado entre Amiens y Saint-Quentin. Sin embargo, la mayor parte de su colección está almacenada en un lugar más privado, como un verdadero tesoro escondido del cine.
Un Tesoro Cinematográfico
La colección de Aillhery alberga una vasta variedad de materiales y equipos. Desde un proyector alemán de 16 mm de 1940 hasta una cámara de reportero de finales de los años 40, cada pieza cuenta una historia. “He salvado todo este material de la destrucción”, afirma Aillhery con orgullo. Sin embargo, la nostalgia lo acompaña cuando recuerda un proyector de 35 mm que lamentablemente tuvo que rechazar debido a su peso y tamaño.
Familias unidas por el Cine
La pasión por el cine ha trascendido en la familia de Aillhery. Su hija Dominique, de 44 años, ha asumido la presidencia de la asociación, y su nieto Gabriel, de 19 años, está aprendiendo sobre cinematografía. Aillhery también se ha convertido en un puente para que otros revivan recuerdos familiares a través de su estudio de transferencia digital, donde ayuda a las personas a conservar y restaurar momentos familiares en formato digital.
“Salvo sus recuerdos”, dice Aillhery, recordando los momentos emotivos vividos con los clientes, que llegan con lágrimas al ver a sus seres queridos en viejas filmaciones. Gracias a su dedicación, muchas historias de la guerra y la vida cotidiana se mantienen vivas.
Conclusión
Jean-Pierre Aillhery no solo es un proyeccionista; es un auténtico guardián de la memoria cinematográfica. Su labor en la preservación del patrimonio fílmico en Amiens es un legado que seguirá inspirando a generaciones futuras. Su historia es un recordatorio de cómo el cine puede conectar y emocionar a las personas, creando lazos a través del tiempo y la memoria.

