Xi y Putin critican a EE. UU. en cumbre conjunta
En una reciente cumbre en Beijing, China y Rusia unieron fuerzas para criticar los planes del presidente estadounidense Donald Trump respecto al escudo antimisiles “Golden Dome” y lo que consideran una política nuclear “irresponsable” de Washington. Este encuentro se produjo una semana después de que Xi Jinping se reuniera con Trump, dejando claro que, aunque busca relaciones constructivas con EE. UU., su postura sobre temas clave está más alineada con la de Rusia.
Críticas al escudo antimisiles de EE. UU.
En su declaración conjunta, Xi y Putin sostuvieron que el plan de Trump para un sistema de interceptación de misiles, que incluye componentes tanto en tierra como en el espacio, representa una amenaza para la estabilidad estratégica global. Asimismo, criticaron la no extensión de un tratado que restringe los arsenales nucleares de EE. UU. y Rusia, que expiró en febrero.
Controversia sobre el arsenal nuclear
Este tratado es crucial, especialmente ahora que algunos políticos estadounidenses argumentan que es necesario aumentar su arsenal para contrarrestar el crecimiento militar de China, a pesar de que Beijing sostiene que su capacidad nuclear es mucho menor. Esta situación refleja la creciente tensión entre las potencias y cómo las alianzas se redefinen en este nuevo contexto geopolítico.
El reto de la cooperación energética
A pesar de las fuertes declaraciones en términos de seguridad global, la cumbre no resultó en un avance significativo en uno de los objetivos que Rusia ha estado buscando durante años: la firma de un contrato para una nueva tubería que permitiría a Moscú ampliar considerablemente la cantidad de gas natural que exporta a China.
Tensiones en la diplomacia energética
Xi estaba cerrando una semana de intensa diplomacia, habiendo tenido encuentros con Trump y Putin. Mientras que la reunión con Trump estuvo enfocada en manejar las tensiones, la charla con Putin supuso un reto diferente: había que demostrar progreso en la relación, que ambos líderes han proclamado como “sin límites”. Sin embargo, los detalles sobre acuerdos energéticos aún son escasos.
El esquivo acuerdo del gas
Durante la visita anterior de Putin en septiembre de 2025, Gazprom, la gigante rusa del gas, anunció que ambas naciones acordaron avanzar con el proyecto “Power of Siberia 2”, la cual planea transportar hasta 50 mil millones de metros cúbicos de gas al año de Rusia a China. Sin embargo, hasta ahora, China ha mantenido un perfil bajo respecto al proyecto y Xi no hizo menciones específicas en la cumbre.
Desafíos en el camino hacia el acuerdo
Las negociaciones sobre temas clave, como el precio del gas, todavía están por resolverse, y se prevé que el proceso de negociación pueda durar varios años. Si bien el Kremlin ha indicado que hay un “entendimiento general sobre los parámetros” del proyecto, no se han acordado detalles ni cronogramas claros.
Un recibimiento ceremonial significativo
Xi dio la bienvenida a Putin con una guardia de honor y un saludo de cañón en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. Ambos líderes enfatizaron los vínculos estrechos entre Rusia y China, que se formalizaron con un tratado de asociación estratégica en 2022, justo antes de la invasión de Ucrania por parte de Moscú.
Un giro hacia un mundo multipolar
Al concluir su encuentro, Xi enfatizó que las naciones deben centrarse en una estrategia a largo plazo y promover un sistema de gobernanza global “más justo y razonable”. Tanto él como Putin firmaron una declaración para fortalecer la coordinación estratégica y abogar por una mayor multipolaridad en el orden mundial.
Esto subraya cómo el diálogo entre estas dos naciones no solo busca fortalecer sus lazos bilaterales, sino también responder a los desafíos que enfrentan en el ámbito internacional contemporáneo.

