
La magia del jardín de André Van Beek
En el corazón de Saint-Paul, a solo 60 kilómetros de Giverny, se encuentra un jardín que evoca la belleza de las obras de Claude Monet. Con sus nenúfares y un encantador puente azul, el jardín de André Van Beek se ha convertido en un verdadero refugio para los amantes de la naturaleza y el arte. Este espacio de 1.5 hectáreas ha sido diseñado meticulosamente por Van Beek, un artista autodidacta que ha transformado una antigua franja industrial en un lugar de ensueño.
Reconocimientos y oportunidades
Desde su apertura al público en 2006, el jardín ha recibido múltiples reconocimientos. En 2011, se le otorgó el título de “Jardin Remarquable”. Su participación en el programa “Le jardin préféré des Français” lo llevó a la cuarta posición, lo que amplió su visibilidad. Recientemente, ha sido seleccionado para competir en el concurso “Le monument préféré des Français”, una oportunidad que Andre considera surrealista, ya que su jardín ahora competirá con grandes monumentos.
¿Competir contra monumentos?
A pesar de la competencia con la piscina Art déco Roger-Salengro, Van Beek ve su participación como una magnífica oportunidad para elevar el perfil de Saint-Paul. “Votaré con gusto; este jardín merece ser conocido”, afirma Jean-Marc, un visitante entusiasta. Con grandes monumentos como el viaducto de Millau y el Arco del Triunfo también en la contienda, la competencia es feroz, pero esto no desanima a Van Beek y su comunidad.
El jardín como canvas de un artista
André Van Beek ha vivido una trayectoria singular como artista. Su deseo de capturar la esencia de la naturaleza lo llevó a crear su propio jardín, donde cada elemento es parte de un lienzo vivo. “Quería tener el tema justo frente a mí cada mañana”, comenta, refiriéndose a su frustración por no poder pintar al aire libre.
Desarrollo del jardín
Desde la creación de su primer estanque en 2000 hasta el nacimiento de cascadas y riachuelos en 2002, el impacto visual del jardín ha evolucionado considerablemente. Van Beek ha incorporado fuentes de agua para mantener la frescura del paisaje, siempre buscando nuevas inspiraciones para mejorar su creación cada año.
Una variedad florales impresionante
El jardín alberga alrededor de 20,000 tulipanes, además de narcisos, dalias y otras especies que transforman el lugar en un espectáculo de colores según las estaciones. “Es un espacio donde la naturaleza se expresa en su máximo esplendor”, asegura Van Beek.
Fauna en armonía con el paisaje
La fauna también juega un rol vital en el jardín, donde los cantos de los pájaros crean una banda sonora natural. Aunque Van Beek ha notado una disminución en la cantidad de aves, todavía tiene compañía de patos, un héron y hasta un martinete. La vida silvestre complementa el entorno, haciendo de su jardín un verdadero ecosistema.
Visitar el jardín de André Van Beek
El jardín de André Van Beek no solo es un lugar para admirar flores, sino un espacio donde se entrelazan el arte, la naturaleza y la comunidad. La esperanza de reconocimiento a nivel nacional no solo beneficiaría al jardín, sino a todo Saint-Paul y sus alrededores, haciendo de este un destino imperdible en los Hauts-de-France.

