
En su último informe, la OCHA presenta un panorama alarmante sobre la situación en el territorio palestino ocupado. La intensificación de la violencia, el desplazamiento forzado de poblaciones y el colapso de los servicios esenciales en Gaza y Cisjordania han llevado a una degradación continua de las condiciones de vida de los civiles.
Según el último informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), fechado el 8 de mayo de 2026, la situación humanitaria en el territorio palestino ocupado se sigue deteriorando. El informe muestra una combinación de violencia, desplazamientos forzados, restricciones de movimiento y degradación de infraestructuras esenciales.
La capacidad de las poblaciones para mantenerse a salvo, mantener su medio de vida y acceder a servicios básicos se erosiona progresivamente. A pesar de los esfuerzos de las organizaciones humanitarias, las restricciones de acceso, la inseguridad y la escasez de insumos críticos limitan enormemente la efectividad y la continuidad de la ayuda.
En Cisjordania: violencia, demoliciones y nuevos desplazamientos
La situación en Cisjordania ha empeorado debido a las operaciones de las fuerzas israelíes, la violencia de colonos, las demoliciones de estructuras y las restricciones de circulación. Entre el 28 de abril y el 4 de mayo de 2026, estas dinámicas causaron nuevas víctimas, destrucciones y desplazamientos.
NUEVO: Al menos tres palestinos han sido asesinados y muchos más heridos tras el bombardeo de un punto de distribución de alimentos en Deir al-Balah, en la Franja de Gaza Central. pic.twitter.com/dQrsSX0AAw
— DOAM (@doamuslims) 17 de mayo de 2026
En una semana, 55 palestinos fueron desplazados como resultado de demoliciones administrativas y actos de intimidación. La OCHA también reporta que 22 estructuras palestinas fueron destruidas por falta de permiso de construcción, resultando en el desplazamiento de varias familias, incluidos niños.
Una crisis humanitaria agravada por el colapso de servicios esenciales
El informe también indica una intensificación de la violencia. Desde enero de 2026, se han registrado 38 ataques contra establecimientos de salud en Cisjordania, según la Organización Mundial de la Salud. Estos ataques incluyen bloqueos de acceso, retrasos en intervenciones y registros militares.
En la Franja de Gaza, la situación se clasifica como desastrosa por los humanitarios. Las familias desplazadas viven en gran medida en refugios improvisados y en edificios dañados, sin acceso estable a agua potable ni a servicios básicos. La OCHA resalta una crisis sanitaria en aumento, relacionada con la proliferación de roedores e insectos, lo que ha llevado al aumento de infecciones cutáneas y otras enfermedades. Las infraestructuras de saneamiento están severamente deterioradas, y los desechos se acumulan en grandes cantidades.
Ayuda humanitaria obstaculizada pero aún activa
El acceso al agua sigue siendo extremadamente limitado. Aproximadamente 20,000 m³ son entregados diariamente por camiones, una operación fuertemente dependiente de combustibles y financiamiento. Las familias deben recoger agua de miles de puntos de distribución, a menudo sin equipos adecuados, lo que agrava las desigualdades de acceso. Además, las restricciones sobre combustibles y repuestos impiden el correcto funcionamiento de las infraestructuras de gestión de desechos y saneamiento, favoreciendo la proliferación de enfermedades y plagas.
A pesar de las dificultades, los socios humanitarios continúan sus operaciones. El informe indica la distribución diaria de cerca de 1.1 millones de comidas en Gaza, la producción de más de 130,000 panes diarios por panaderías apoyadas por la ONU, así como evacuaciones médicas de pacientes en estado grave. El comercio sigue limitado a dos puntos de entrada principales, Kerem Shalom y Zikim, mientras que las importaciones humanitarias y comerciales se mantienen por debajo de los niveles previos a la crisis.
Los humanitarios alertan sobre una situación donde las necesidades crecen más rápido que la capacidad de respuesta, dejando a poblaciones ya vulnerables en un estado de inseguridad y dependencia prolongada.



