El Giga Chantier del Celtic Interconnector en Finistère
En las inmediaciones de la playa de Groac’h Zu, en Cléder, se ha instalado un ambicioso proyecto energético que ha captado la atención de muchos. Desde hace unas semanas, los transeúntes pueden observar un curioso canteo donde dos gruesos cables se sumergen en la tierra. Esta obra es parte del Celtic Interconnector, un enlace submarino de alta tecnología entre Irlanda y Francia.
Un Proyecto de Gran Envergadura
El Celtic Interconnector, que se ha estado planeando desde 2013, tiene como objetivo principal transportar energía entre estos dos países, integrando también las energías renovables que ingresan a la red de RTE en Francia. En total, se prevé la instalación de 575 km de cables, de los cuales 497 km estarán sumergidos en el mar. Este ambicioso esfuerzo estará terminado para 2028 y es dirigido por RTE en Francia y EirGrid en Irlanda.
Avances en la Instalación
Hasta ahora, se han colocado 98 km de cables en la costa bretona, mientras que en Irlanda se han instalado 84 km. Rémi Courtial, responsable del proyecto para RTE, afirma que el principal desafío en el futuro será mantener la continuidad en la instalación submarina, que depende de las condiciones climáticas y las mareas. Sin embargo, se confía en que se cumplirá el calendario previsto.
Construcción de la Estación de Conversión
Paralelamente, más de un centenar de trabajadores calificados están activos en La Martyre, donde se ha construido la estación de conversión. Esta instalación, desarrollada en colaboración con Siemens Energy y NGE, la cuarta empresa francesa de construcción especializada en grandes infraestructuras, permitirá integrar diferentes tipos de energía —incluyendo la eólica y solar— al sistema de RTE, que abarca toda Francia. Actualmente, alrededor de 50 empleados siguen trabajando en el proyecto.
Impacto Económico y Energético
Se estima que el Celtic Interconnector es una de las obras más ambiciosas y costosas de Francia y Europa, con un presupuesto total de 1,6 mil millones de euros, de los cuales 560 millones son financiados por la Unión Europea. Una vez completada, se espera que esta interconexión tenga una capacidad de 700 MW, suficiente para abastecer a 450,000 hogares, equivalente al consumo del departamento del Finistère.
Símbolo de Solidaridad
Este proyecto no solo representa un desafío tecnológico significativo, sino que también es un “bello símbolo de solidaridad” entre los dos países. Según Courtial y su colega Alexandre Desettre, es la primera vez que se conecta a un país europeo aislado, como Irlanda, al continente. El objetivo a largo plazo es promover el desarrollo de la energía eólica en Irlanda y mejorar el intercambio de energía descarbonizada entre ambos países a un costo más asequible.
Conclusión
El Celtic Interconnector es más que una simple obra de infraestructura; es un paso esencial hacia un futuro energético sostenible y colaborativo. Con su finalización programada para 2028, este proyecto se erige como un faro de innovación y cooperación entre naciones en un mundo que cada vez más se centra en la energía renovable.

