La Resurrección de una Bromance: Trump y Xi Jinping
Cuando el avión de Donald Trump aterrice en Pekín, será el primer presidente estadounidense en visitar China en casi una década. Este encuentro de dos días con Xi Jinping refleja una relación personal que ha resistido guerras comerciales, pandemias y crisis energéticas históricas. A lo largo de la última década, estos dos septuagenarios han mantenido una conexión que, a pesar de las tensiones, ha perdurado en el tiempo.
Los Primeros Encuentros
La estrecha relación entre Trump y Xi comenzó en abril de 2017, durante una cumbre en el lujoso resort Mar-a-Lago en Florida. Mientras disfrutaban de un pastel de chocolate, Trump comunicó a Xi el lanzamiento de 59 misiles de crucero en Siria, un dato que, como él mismo afirmó, el líder chino pidió que se repitiera. Este tipo de encuentros ha incluido películas y cenas fastuosas que han sido ampliamente cubiertas por los medios, destacando la cordialidad entre ambos.
El viaje de Trump a Pekín en noviembre del mismo año fue notable, ya que se organizó como una “visita estatal-plus” por primera vez. Durante este evento, los líderes firmaron acuerdos comerciales que sumaron más de 250 mil millones de dólares. Sin embargo, estos gestos de amistad fueron ensombrecidos por la presión interna para confrontar a China.
Una Amistad Tensa
A medida que avanzaba su presidencia, la relación tomó un giro brusco. En 2018, Trump anunció una ofensiva económica en China, introduciendo aranceles y restricciones sobre empresas, lo que condujo a tensiones crecientes. A pesar de esto, ambos líderes lograron establecer tratos breves, como un alto de 90 días en las tarifas durante una cena del G20 en Buenos Aires.
Incluso en medio de estas fricciones, Trump continuó elogiando a Xi, insistiendo en la necesidad de mantener un diálogo. Sin embargo, la llegada de la pandemia cambió drásticamente el tono de la relación, con Trump culpando a Xi por el virus, y llevando a un enfriamiento severo que culminó en años sin cara a cara.
El Regreso de la Bromance
El regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 reabrió canales de comunicación inmediatamente. Aunque enviaron al vicepresidente chino a su inauguración, la intención de China de restablecer relaciones estables fue clara. Sin embargo, Trump rápidamente lanzó una nueva ola de aranceles agresivos, lo que llevó a un ciclo de represalias comerciales.
A pesar de las tensiones, su reunión en octubre de 2025 durante la cumbre de APEC en Busan dejó entrever un ambiente más conciliador. Los líderes acordaron una tregua que incluía la reducción de aranceles y nuevas promesas comerciales. Este encuentro fue calificado por Trump como un “12 de 10”, lo que denota su optimismo.
El Juego de la Comunicación
Recientemente, las llamadas telefónicas han mantenido vivo el truce entre ambos líderes. Trump ha reafirmado su respeto por Xi, mientras que la relación continúa frente a un mundo cada vez más polarizado. La competencia económica se acentúa, con ambas naciones buscando crear cadenas de suministro paralelas en tecnología y recursos.
Se espera que el próximo cumbre en Pekín, programada para mayo, aborde las tensiones persistentes sobre comercio y Taiwán. Pese a las bajas expectativas de un gran avance, hasta tres reuniones adicionales están en la agenda para este año, lo que incluye una posible visita estatal de Xi a Washington.
Para el momento, la “bromance” entre Trump y Xi persiste: un vínculo frágil y transaccional, definido más por los desafíos que por los éxitos.

