
Viejar con Esclerosis Múltiple: Una Nueva Realidad para los Pacientes
La esclerosis múltiple (EM), históricamente asociada a la población joven, está viendo un cambio significativo en su demografía. Actualmente, el promedio de edad de los pacientes en Francia es de 53 años, lo que indica que más de la mitad de los afectados tienen más de 50 años. Este cambio plantea importantes preguntas sobre la evolución de la enfermedad y la necesidad de adaptar la atención médica para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El Pr. Jérôme de Sèze, neurología del CHRU de Estrasburgo, destaca que el envejecimiento conllevan nuevos desafíos. La inmunosenescencia altera la evolución de la enfermedad, haciendo que las recaídas sean menos frecuentes, pero no imposibles. Además, la polimedicación y las comorbilidades complican el manejo de la EM, lo que subraya la necesidad de una atención adaptada a esta nueva realidad.
Adaptación de la Estrategia Terapéutica con la Edad
Una de las cuestiones más relevantes para los pacientes es si deben continuar, adaptar o interrumpir su tratamiento después de diez a veinte años. El neurologista debe evaluar cada caso individualmente, considerando la evolución de la enfermedad y las preferencias del paciente. Según una encuesta realizada por Merck y la asociación de pacientes Notre Sclérose, el 69% de los pacientes toman tratamientos adicionales para gestionar otras patologías.
El Pr. de Sèze enfatiza que la estrategia terapéutica debe ser evaluada constantemente. La calidad de vida del paciente es esencial, y es fundamental encontrar un equilibrio entre eficacia y tolerancia del tratamiento, a veces optando por opciones menos complejas. Esto puede implicar discutir la posibilidad de reducir o incluso detener el tratamiento en pacientes estables, aunque siempre se debe tener en cuenta el riesgo de infecciones asociadas a la edad.
Calidad de Vida: Nuevos Equilibrios en el Día a Día
La calidad de vida para quienes viven con EM se extiende más allá de los tratamientos médicos. Los síntomas como la fatiga, el dolor y las dificultades de movilidad pueden obligar a los pacientes a ajustar sus rutinas diarias. En este sentido, el 70% de los pacientes se ha mostrado interesado en simplificar su cuidado si esto no afecta el control de la enfermedad, aunque el 78% nunca ha discutido este tema con su equipo de atención médica.
La comunicación es clave. Establecer un vínculo de confianza con el equipo de atención puede facilitar ajustes útiles y necesarios. Como menciona Béatrice de Sèze, enfermera coordinadora, el acompañamiento a largo plazo es vital para entender y seguir los tratamientos adecuadamente. Además, fomentar la actividad física, mantener los lazos sociales y promover la educación terapéutica son aspectos esenciales para empoderar al paciente en su propia salud.
Conclusión: Un Enfoque Proactivo ante la EM en la Edad Avanzada
La esclerosis múltiple es una enfermedad compleja que evoluciona a lo largo de la vida. Con el envejecimiento de los pacientes, es fundamental reevaluar las estrategias de tratamiento y adaptar las intervenciones para garantizar una mejor calidad de vida. El compromiso activo del paciente y un diálogo continuo con su equipo de atención son fundamentales para enfrentar los desafíos asociados con la edad y la enfermedad. La adaptación y la educación continua no solo son necesarias, sino que pueden marcar una diferencia significativa en la experiencia de vida de quienes enfrentan esta enfermedad.




