China Amplía sus Herramientas de Presión Económica en Rivalidad con EE. UU.
Un Encuentro Clave: Trump y Xi
En octubre pasado, durante un encuentro entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping, Trump calificó la cumbre como un “12 sobre 10”. La Casa Blanca anunció que China se comprometería a eliminar las restricciones de exportación de tierras raras y a cesar la retaliación contra empresas estadounidenses. Sin embargo, el desarrollo de eventos ha mostrado una narrativa muy diferente.
Expansión de la Presión Económica
A pesar de las promesas iniciales de buena voluntad, Beijing ha estado ampliando rápidamente su caja de herramientas de presión económica contra Washington. Desde entonces, China ha introducido leyes para penalizar a entidades extranjeras que desvíen sus cadenas de suministro lejos de su territorio. Además, se han impuesto restricciones más estrictas sobre las licencias de exportación de tierras raras, se ha prohibido el uso de chips de inteligencia artificial extranjeros en centros de datos financiados por el estado y se están considerando restricciones en la exportación de equipos de fabricación solar a EE. UU.
Herramientas de Influencia Económica
Expertos sugieren que estas acciones van más allá de una mera reacción. China está utilizando la tregua comercial para construir un conjunto de herramientas de influencia económica que antes pertenecía casi exclusivamente a Washington. La tregua, que se prevé que expire en noviembre de 2026, se forjó, en parte, debido a las amenazas de Beijing de restringir las exportaciones de tierras raras a EE. UU., que causaron escasez en las cadenas de suministro automotrices estadounidenses en cuestión de semanas.
Nuevas Regulaciones y Jurisdicción Extraterritorial
En abril, el primer ministro Li Qiang firmó regulaciones que otorgan a las autoridades chinas amplios poderes para investigar a empresas extranjeras y a individuos acusados de discriminar contra las cadenas industriales chinas. Estos nuevos poderes permiten negar la entrada, expulsar y confiscar activos de aquellos que violen estas normas.
Estas herramientas legales se han enmarcado como medidas de contraataque, enfatizando la complejidad de las fricciones internacionales actuales. China ahora puede sancionar a empresas que busquen reducir su dependencia de su mercado, mientras que las empresas extranjeras enfrentan el riesgo de investigación si deciden hacerlo.
El Estrés Comercial y la Respuesta de EE. UU.
Washington no se queda de brazos cruzados. Ha lanzado investigaciones comerciales sobre capacidad industrial excesiva y el uso de mano de obra forzada en China. También ha impuesto restricciones a la exportación de semiconductores y equipos de fabricación, lo que ha limitado la capacidad de China para producir chips avanzados.
La competencia por la ventaja ha complicado incluso acuerdos sobre la compra de aviones Boeing, donde ambos países dependen mutuamente de materias primas críticas.
Perspectivas Futuras
Ante la reducción de la dependencia de EE. UU. en minerales críticos chinos, Beijing está acelerando la identificación de nuevos puntos de estrangulamiento. Las conversaciones iniciales sobre limitar la exportación de tecnología avanzada para paneles solares a EE. UU. indican que China está buscando constantemente nuevas formas de ejercer presión.
Las recientes regulaciones podrían tener un efecto disruptivo en las cadenas de suministro globales a una escala sin precedentes, impulsando tanto daños económicos como no económicos, según un informe de la Cámara Europea en China.
La lógica detrás de este movimiento es clara: “Si deseas paz, prepárate para la guerra”, como dice Joe Mazur, analista de geopolítica. China está lista para seguir innovando y adaptándose a la dinámica cambiante del comercio global, asegurando su lugar estratégico en el tablero económico mundial.

