
Combates Intensos en Mali: La Lucha entre el Ejército y los Grupos Terroristas
El 25 de abril de 2026, Mali se vio sacudido por intensos combates entre el ejército maliense y varios “grupos terroristas” en la periferia de la capital, Bamako, y en otras ciudades clave del país. Este conflicto representa una de las ofensivas más graves contra el gobierno de la junte militar en años, exacerbando la crisis de seguridad que ha plagado a la nación desde 2012.
Contexto del Conflicto
Mali, un país del Sahel dirigido por una junta tras dos golpes de estado en 2020 y 2021, ha sido víctima de la violencia jihadista y de conflictos étnicos durante más de una década. Estos recientes enfrentamientos fueron descritos por el analista Charlie Werb de Aldebaran Threat Consultants como una “ofensiva coordinada” a un nivel sin precedentes. La situación ha llevado a que el gobierno enfrente graves “fallas en la seguridad” en Bamako, lo que agrava la crisis en un país que ya había perdido gran parte de su territorio.
Avances del Frente de Liberación de Azawad (FLA)
Durante estos combates, el Frente de Liberación de Azawad (FLA), un grupo rebelde touareg, afirmó haber tomado el control de varias posiciones estratégicas en el norte, incluidas áreas en la región de Gao. A través de redes sociales, el portavoz del FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane, comunicó que “varias posiciones ya han pasado bajo el control de las fuerzas de Azawad”, lo que indica un avance significativo de la rebelión.
La Reacción del Grupo JNIM
Por otro lado, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al-Qaeda, también reivindicó su participación en los ataques. El grupo declaró que estos eventos son resultado de un “trabajo arduo” y una “coordinación” con sus aliados, que incluye al FLA. Además, asumieron la responsabilidad por atacar puntos cruciales como el “sede del presidente maliense” y sitios estratégicos en Bamako y Kati, un bastión de la junta.
Reacciones Internacionales y Locales
La Unión Africana (UA) expresó su firme condena a estos ataques, advirtiendo sobre el peligro que representan para la población civil. Mientras tanto, el ejército maliense, tras reportes de intensa lucha, aseguró que la situación estaba “bajo control”, aunque aún se escuchaban disparos en varias áreas. Informaron que varios “terroristas” habían sido neutralizados y que se habían destruido equipos enemigos.
Necesidad de Apoyo Aéreo
Expertos como Hasret Kargın, investigador en inteligencia africana, han destacado que las posibilidades de recuperar ciudades como Kidal y Gao son “muy bajas” sin apoyo aéreo militar. Este soporte se ha convertido en un factor determinante para ambos bandos en el conflicto actual.
Conclusiones
La situación en Mali sigue siendo altamente volátil y peligrosa. A medida que los grupos insurgentes fortalecen su control en varias regiones, el gobierno enfrenta el desafío de restaurar la seguridad y el orden. Las próximas semanas serán cruciales para el futuro del país, y la comunidad internacional seguirá de cerca estos eventos para mitigar una crisis humanitaria inminente.




