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« A medida que los padres envejecen, las hijas son más propensas a ser vistas como coordinadoras, ayudantes y referencias emocionales », afirma Allison Alford.
La carga mental de las hijas en las familias
En muchas familias, las hijas asumen el papel de “persona recurso”, siendo aquellas a las que se recurre para organizar, resolver problemas y brindar apoyo emocional. Este fenómeno, denominado “daughtering” en inglés, se refiere a la expectativa tácita de que las mujeres asuman la mayor parte de la responsabilidad emocional y logística dentro del hogar.
El papel de mediadora
Uno de los roles que frecuentemente asumen las hijas es el de mediadoras en los conflictos familiares. Ellas suelen manejar el clima emocional de las interacciones, facilitando la comunicación y desactivando tensiones. No solo resuelven los conflictos, sino que también se espera que prevengan problemas, anticipándose a las dinámicas familiares.
Referencia sobre salud de los padres
A las hijas se les encomienda ser la persona clave respecto a la salud de los padres. Esto implica coordinar citas médicas y ser el nexo de información entre ellos y otros familiares. En la llamada “generación sandwich”, muchas mujeres lidian tanto con sus padres ancianos como con sus hijos pequeños, lo que aumenta su carga emocional y fugas de tiempo.
El mantenimiento de la conexión familiar
Las hijas también suelen ser las encargadas de mantener el contacto y fortalecer los lazos familiares. Esto puede involucrar llamadas, mensajes y actividades para que todos se sientan valorados y conectados, convirtiéndose en el hilo que une a la familia.
Planificación de reuniones y vacaciones
Las tareas de organización de celebraciones familiares, como cumpleaños y fiestas, recaen frecuentemente en las hijas. Aunque estas tareas son invisibles y se notan solo cuando no se cumplen, son cruciales para el bienestar familiar.
Logística diaria para los padres
Gran parte de la carga de las hijas incluye tareas cotidianas como hacer las compras o ayudar a gestionar facturas. Este trabajo, aunque compartido, tiende a recaer desproporcionadamente en ellas, afectando su bienestar y desarrollo profesional.
Preservación de tradiciones familiares
Las hijas a menudo tienen el papel de mantener y transmitir las tradiciones familiares. Esto incluye compartir historias y rituales que fortalecen la identidad familiar y crean un sentido de pertenencia.
Aligerando la carga mental
Reconocer y compartir estas experiencias es crucial, ya que el “trabajo invisible” puede llevar al agotamiento y el estrés. Es esencial establecer límites claros para proteger tanto a las hijas como sus relaciones familiares. Al comunicar lo que pueden y no pueden asumir, se facilita una mayor equidad en la distribución de responsabilidades.
Establecer límites puede ser incómodo al principio, pero a largo plazo, ayuda a reforzar los vínculos familiares y preservar el bienestar individual. Con un enfoque consciente, es posible transformar estas dinámicas y fomentar un ambiente familiar más equilibrado.



