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« Chers inconnus, arrêtez de parler à ma fille ou de la toucher parce que vous la trouvez mignonne… »
La Invasión de Comentarios sobre la Apariencia
Desde la llegada de mi hija al mundo hace dos años y medio, los comentarios sobre su apariencia se han vuelto un tema recurrente y, cada vez más, irritante. Pasear con un bebé significa exponerse constantemene a un torrente de opiniones. Aunque algunas pueden ser bienintencionadas, la frecuencia y la naturaleza de las mismas generan incomodidad.
Obsesión con el Género
Una tendencia notable es que muchas de estas observaciones provienen de mujeres, y suelen comenzar con la misma pregunta: “¿Es un niño o una niña?” La confusión surge a menudo por la forma en que viste mi hija. Cuando lleva jeans y tiene el cabello corto, muchos asumen que es un niño. Esto refleja una obsesión por encasillar a los niños en roles de género específicos.
¿Acaso se haría lo mismo con un adulto? Esta intrusión en la vida de un niño plantea inquietudes sobre cómo percibimos la infancia y la libertad de expresión de los más jóvenes.
La Reificación del Comportamiento Infantil
Comentarios como “¡Es tan tranquila!” o “Es muy bien educada” también son problemáticos. Estos refuerzan la idea de que los niños deben comportarse de una manera que no “perturbe” a los adultos. La presión social sobre los niños para que sean “perfectos” a menudo pasa desapercibida.
El Tacto No Deseado
Una de las experiencias más desconcertantes es cómo los extraños no dudan en tocar a los pequeños. Desde acariciar la mejilla hasta darle golpecitos en la cabeza, el contacto con desconocidos nos hace cuestionar las normas de respeto personal. Imaginemos que esto ocurre entre adultos; ¡sería completamente inaceptable!
La Falta de Reconocimiento hacia los Padres
Lo que también me molesta es que estos comentarios y gestos muchas veces ignoran completamente la presencia de los padres. Estoy ahí, mi pareja está ahí, y sin embargo, la atención se dirige exclusivamente a mi hija. Esto crea una desconexión en la dinámica familiar y plantea la pregunta: ¿por qué ignoramos a los padres cuando hablamos con los niños?
No Estoy en Contra de los Cumplidos
No soy contrario a los cumplidos, pero la manera en que se hacen es crucial. Un comentario sobre una habilidad, como “¡Qué bien haces bicicleta!”, tiene mucho más valor y puede ser más significante que un simple “Eres muy bonita”. Promover la autoestima a través de la habilidad es mucho más enriquecedor para la niñez.
La Dicotomía del Consentimiento
Es preocupante que, mientras se incita a los niños a entender el concepto de consentimiento, muchos adultos continúan actuando de manera intrusiva. ¿Por qué esta doble moral? Necesitamos reflexionar sobre nuestra relación con los vulnerables y por qué nos permitimos comportamientos que no ejecutaríamos con un adulto.
El Cambio de Estrategia
He decidido cambiar mi enfoque. A partir de ahora, planifico ser más vocal al expresar que ciertos comentarios son inapropiados. No tengo miedo de invertir la situación: si alguien insiste en tocar a mi hija, podría hacer lo mismo con ellos, mostrando cómo se siente ser objeto de atención no deseada.
Al final, es una lección importante: todos merecemos respeto, sin importar la edad.



