
Capture de pantalla France 2
En el informativo de las 20 horas de France 2, Jacques Paris y Cécile Kohler comparten su experiencia de detención en Irán, marcada por el aislamiento, las amenazas y la prisión de Evin.
El único objeto que Jacques Paris trajo de Irán es una venda para los ojos. Este era el control que sus carceleros le imponían al salir de la celda, ajustada para que solo pudiera ver sus pies. «Cada vez que salías de la celda, llevabas la venda», relata. Tres años y medio después, se ha convertido en el símbolo de su detención.
Durante una reciente entrevista en el noticiero de France 2, Jacques y Cécile relataron su experiencia desde que regresaron a Francia. Como profesora de letras y profesor de matemáticas retirado, decidieron visitar Irán en un viaje turístico en abril de 2022.
«Durante tres años y medio, no vimos la oscuridad»
La detención que enfrentaron estaba llena de incertidumbres y privaciones: «Pasamos tres meses en aislamiento total en una celda vacía». Sin cama, ni colchón, ni pertenencias. Cécile señala: «Era un proceso de deshumanización total».
Jacques describe otra forma de sufrimiento: la luz constante. «Durante tres años y medio, no vimos la oscuridad». Un neón siempre encendido les impedía dormir adecuadamente, haciendo que la noción del tiempo se desvaneciera.
Las sesiones de interrogatorio llegaron acompañadas de amenazas constantes. «Nos amenazaban con la horca y nos decían que no sobreviviríamos», explica Cécile. Jacques añade: «Cada vez que me interrogaban, había amenazas de muerte». Sin saber lo que realmente se les acusaba, se enfrentaban a una espera angustiante.
«Cuando te ponen frente a las cámaras, no tienes elección»
Hasta los gestos más simples estaban controlados. Para ir al baño, el uso de la venda era obligatorio: «Debe colocarse de tal manera que solo veas tus pies».
Entre los recuerdos más dolorosos están los de los ‘confesiones’ grabadas. «Cuando te ponen frente a las cámaras, hay que entender que no tienes elección», insisten. Jacques relata que era acompañado por guardaespaldas fuera de cámara: «Las palabras eran dictadas». Para ellos, este episodio fue uno de los peores momentos de sus vidas.
Tras su liberación en noviembre, permanecieron cinco meses en la embajada de Francia en Teherán, esperando su regreso a casa. Finalmente, recibieron la ansiada noticia: «Todo se desbloquea… quizás mañana».
«Estamos libres»
Partieron al amanecer. «La sensación de alivio crecía a medida que nos acercábamos a la frontera», relata Cécile. Sin embargo, enfrentaron un nuevo bloqueo que les hizo esperar tres horas adicionales antes de poder cruzar y llamar a sus seres queridos: «Estamos libres».
De regreso en Francia, describen «la felicidad, la alegría y el olor de la libertad». «Al haber estado privados de todo, comenzamos a apreciar cada cosa». Ambos proyectan un «nuevo comienzo» y un mensaje claro: «¡Viva la vida!».




