
Mission Imposible para Sobrevivir: El Gifi de Montigny-lès-Cormeilles
La Difícil Realidad de Gifi
La situación de la cadena francesa Gifi ha comenzado a ser cada vez más preocupante. Con la actividad en declive y varios de sus establecimientos cambiando de nombre, la empresa estuvo al borde de la liquidación judicial en 2025. Sin embargo, en el Gifi de Montigny-lès-Cormeilles, parece que todo sigue aparentemente en orden. Entre estantes bien surtidos y algunos clientes, el gerente, Anthony Guimbaud, revela que esta es solo una fachada. “Detrás hay un abismo”, expresa con pesar.
Un Comienzo Prometedor que se Tornó en Desilusión
A sus 48 años, Anthony comienza a ver el final de su camino en Gifi. Empezó su aventura en septiembre de 2019 con gran entusiasmo y un plan definido, pero ahora se siente agotado. “Desearía haber tomado decisiones diferentes”, admite. El problema radica en su estatus de gerente mandatorio, que él describe como un “estatuto bastard”. Aunque dirige su establecimiento, no posee el inventario ni el fondo de comercio, que pertenecen a Gifi.
Un Sistema Inequitativo
Los gerentes mandatorios, como Anthony, reciben alrededor del 16% de las ventas, lo que se vuelve insostenible a medida que la inflación continúa aumentando. Este sistema afecta a casi un tercio de los aproximadamente 600 Gifi en Francia. “Es prácticamente una misión imposible para sobrevivir”, asegura Anthony, quien también recuerda cómo la pandemia golpeó duramente su negocio. Durante el confinamiento, a pesar de casi no generar ventas, debió seguir pagando salarios, lo que agotó su tesorería.
El Gifi en Modo Sobrevivencia
Desde el impacto del Covid-19, el establecimiento de Montigny no ha logrado recuperarse y ha visto su negocio caer en picada. “Estamos completamente desfasados, con productos anticuados”, señala. Actualmente, la tienda enfrenta un proceso de rehabilitación judicial, y Anthony sostiene que ha perdido 1,2 millones de euros desde su llegada.
Las condiciones de trabajo han deteriorado a tal punto que Anthony describe a su equipo como fatigado. “Estamos en modo de supervivencia”, comenta. La falta de autonomía es crucial para su descontento. Las decisiones sobre precios y organización le son constantemente restringidas, y la presión de trabajar en festivos ha llevado a muchos a un límite de estrés.
Denunciando un Sistema Sectario
La situación ha llevado a Anthony y su hermana Maryline, quien también es gerente de Gifi, a calificar a la empresa como un “sistema sectario”. Maryline comparte que tuvo que recurrir a un préstamo personal para seguir pagando a sus empleados, y expresa su frustración al no recibir información sobre la situación de la empresa que afecta sus vidas.
“Nos consideraban parte de una familia, pero ahora solo somos un número”, comenta Maryline, quien describe cómo la relación con el fundador de Gifi se ha deteriorado, con él negándose a comunicarse en momentos de crisis.
El Camino hacia la Justicia
Ambos han decidido emprender acciones legales contra Gifi, buscando la revalorización de su contrato. Según su abogado, el estatus de gérant mandataire les niega las protecciones legales de un trabajador. Anthony y Maryline desean abrir un camino para otros gerentes que se sientan atrapados y sin voz en esta situación.
En este escenario, la lucha de Anthony y Maryline no solo busca recuperar sus derechos, sino también la dignidad y la seguridad que merecen como profesionales. A medida que Gifi navega aguas turbulentas, el grito de cesación del gerente de Montigny-lès-Cormeilles resuena en el ecosistema empresarial francés.
