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Después del fracaso de su referéndum, Giorgia Meloni propone un cambio en el sistema electoral en Italia. (imagen de ilustración)
Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, se encuentra en una encrucijada tras la derrota sufrida en el referéndum sobre la justicia en marzo. Consciente de su debilitada posición, ha decidido proponer una reforma electoral con el objetivo de mantener su poder hasta las elecciones legislativas de 2027.
La necesidad de un cambio electoral
Meloni ha presentado su propuesta al Parlamento el 31 de marzo, buscando transformar el sistema actual. Aunque su coalición aún tiene una mayoría cómoda, expertos como Giovanni Orsina señalan que la ministra muestra signos de debilidad. La derrota del referéndum representó su primer gran revés desde que asumió el cargo en 2022.
Las especulaciones sobre la estabilidad del gobierno han aumentado, alimentadas por la renuncia de dos funcionarios clave y las tensiones dentro de su coalición. A pesar de que Meloni ha descartado elecciones anticipadas, su postura podría cambiar si la presión se intensifica.
Evitar un efecto dominó tras el referéndum
Uno de los principales problemas que enfrenta Meloni es cómo evitar un “efecto boule de neige” (bola de nieve) que podría surgir de su reciente fracaso. Existe la posibilidad de que, tras aprobar la nueva ley electoral, Meloni se vea tentada a renunciar para llamar a elecciones rápidas en octubre, aprovechando una oposición fragmentada.
Sin embargo, su vicepresidente, Matteo Salvini, ha asegurado que el gobierno no se disolverá antes de tiempo. Aunque su propio partido enfrenta divisiones internas, la determinación de Salvini podría ofrecer estabilidad temporal a la coalición.
Nuevo diseño del sistema electoral
La reforma propuesta pretende sustituir el sistema electoral actual, que combina mayorías uninominales y representación proporcional, con uno totalmente proporcional. Este cambio incluiría un bono de escaños para la coalición que obtenga más del 40% de los votos, lo que podría beneficiar a Meloni y su coalición.
Antes del descalabro en el referéndum, analistas consideraban esta reforma como una estrategia para consolidar la mayoría de Meloni. Estudios previos indicaban que, tras la implementación de la reforma, su coalición podría ganar hasta 228 escaños en la Cámara y 113 en el Senado, un aumento significativo en comparación con estimaciones sin cambios en el sistema electoral.
¿Un arma de doble filo?
A pesar de las ventajas previstas, algunos analistas advierten que la nueva ley electoral podría resultar contraproducente para la coalición. Una reciente simulación mostró que el centro-izquierda podría reclamar estos escaños adicionales en un escenario donde la derecha pierda apoyo, lo que complicaría aún más el panorama electoral.
La proximidad de Meloni a líderes internacionales polémicos, como Donald Trump, también está siendo vista como un potencial handicap que podría influir negativamente en su popularidad y en el desempeño de su coalición en las próximas elecciones.
Desafíos por venir
A medida que se acercan las elecciones, la figura de Giorgia Meloni enfrentará el reto de demostrar su capacidad para mantener la cohesión de su coalición y superar la crisis actual. Aunque el camino a seguir se presenta incierto, los próximos meses serán cruciales para el futuro político de Italia.




