
Giselleflissak / Getty Images
Para limitar la exposición al cadmio, es recomendable variar los productos y las filieres en su alimentación.
Recientes estudios han puesto de relieve la preocupación sobre la exposición al cadmio, un metal pesado clasificado como “carcinogénico cierto” por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIRC). En su informe, la Anses advirtió que cerca del 50% de la población francesa supera los niveles sanitarios de cadmio, lo que genera inquietudes sobre la salud pública, especialmente en la alimentación.
¿Qué es el cadmio y por qué es peligroso?
El cadmio puede afectar la salud de diversas maneras, principalmente afectando los riñones y aumentando el riesgo de osteoporosis, especialmente en mujeres mayores de 65 años. Según la Anses, la ingesta de alimentos contaminados representa hasta el 98% de la exposición en no fumadores.
Fuentes de cadmio en nuestra dieta
El cadmio se introduce en la cadena alimenticia a través de su presencia en los suelos agrícolas, muchas veces debido al uso de fertilizantes minerales fosfatados. La Anses resalta la urgencia de establecer regulaciones para limitar el cadmio en estos insumos agrícolas.
¿Cómo reducir la exposición al cadmio?
Aunque la situación pueda parecer alarmante, es fundamental mantener una perspectiva equilibrada. No hay alimentos que deban ser eliminados de la dieta, pero sí algunas estrategias que pueden ayudar a reducir la exposición al cadmio.
1. Variedad en la alimentación
Incorporar una amplia gama de alimentos en la dieta no solo ayuda a reducir el riesgo de exposiciones repetidas al cadmio, sino que también garantiza una nutrición equilibrada. Asegúrate de incluir diferentes tipos de cereales y legumbres.
2. Limitar ciertos productos
Los productos a base de trigo, como cereales de desayuno, pasteles y galletas, son comúnmente consumidos y pueden contribuir significativamente a la exposición al cadmio. Por lo tanto, se recomienda moderar su ingesta y considerar alternativas como legumbres (lentejas, garbanzos) que son altamente nutritivas.
3. Alternar fuentes alimentarias
Es aconsejable no consumir los mismos alimentos de forma habitual. Cambiar los productos y sus orígenes evita la exposición continua a los metales pesados. Opta por variar los alimentos provenientes de distintas regiones y productores.
Conclusión
La creciente preocupación por el cadmio en nuestros alimentos no debe llevar a la alarma, sino a una mayor conciencia y a la adopción de hábitos alimenticios más diversos y equilibrados. Al seguir las recomendaciones de la Anses, podemos reducir significativamente los riesgos asociados a esta sustancia y promover una alimentación más saludable.



