
Error de Lengua en el Nombramiento del Nuevo Portaaviones de Macron
GONZALO FUENTES / AFP
El presidente francés Emmanuel Macron ha generado controversia al presentar el nombre de su nuevo portaaviones, “France libre”. Según la Académie française, el nombre correcto debería ser “la France libre”, de acuerdo con las reglas tipográficas del idioma.
Un Discurso con Imprecisiones
Durante su discurso en Nantes, Macron exclamó: “¡Viva la República! ¡Viva el France Libre!”. Sin embargo, los expertos en lingüística han señalado que esta formulación no respeta las convenciones establecidas para los nombres de los barcos militares. La Académie française ha afirmado que, de acuerdo a la tradición en la Marine nationale, el artículo debe concordar con el género del nombre que le sigue, lo que en este caso implica el uso de “la” en lugar de “le”.
Normativas Históricas y su Relevancia
La Académie française se basa en su Lexique des règles typographiques en usage à l’Imprimerie nationale, que establece que “el artículo que precede el nombre propio francés toma el género de este”. Esta normativa fue fijada por circulares ministeriales en 1934 y 1955, aprobadas por la Académie française y la Académie de marine.
Tradición y Excepciones
En la práctica, los nombres de los barcos militares, como “la Somme” o “la Jeanne d’Arc”, siguen esta norma. Sin embargo, la Imprimerie nationale también permite excepciones basadas en el uso común. Aunque Macron cometió un error menor, se le recuerda que las normas tienen una razón de ser y que la lengua evoluciona con el tiempo.
El Contexto Marítimo y su Evolución
Nicolas Mioque, un especialista en la historia marítima, comenta que las costumbres lingüísticas pueden adaptarse. Recuerda que, hace 60 años, el famoso transatlántico “France” se nombró sin el artículo femenino. Mioque destaca que “la libertad de uso puede generar cambios en la tradición”, permitiendo que tales errores se conviertan en nuevas formas de expresión.
Reflexiones Finales
La controversia suscita un debate sobre el uso correcto del lenguaje y la identidad nacional. La lengua es un reflejo de la cultura y puede ser moldeada por figuras públicas, pero también arrastra las normas y costumbres que han perdurado a lo largo del tiempo. En definitiva, este pequeño desliz de Macron podría servir como un recordatorio de la importancia de mantenerse rigurosos con la lengua, especialmente cuando se trata de símbolos nacionales.




